Cómo disfrutar las Reuniones Improductivas

En ocasiones voy a Reuniones Eficaces

Las reuniones eficaces no existen. Punto. Dejemos de darle vueltas. Dejemos de invertir tiempo y dinero en conseguir que lo sean. De publicar estudios y papers, de inventar metodologías, de publicar carteles en las salas de juntas. Cuanto antes nos demos cuenta mejor. Si usamos el número de resultados de búsquedas en Google como muestra del interés en un término, haceos a la idea de que “reuniones eficaces” con 22 millones de resultados está más cerca de “sexo gratis” (26 millones) que de “calentamiento global” (4,5 millones). Y los expertos siguen sin ponerse de acuerdo en que exista alguna de las tres cosas

Homer Sleep Glass

Mantener una mirada inteligente mientras echas una cabezadita es una opción

Hay muchos motivos por los que una reunión se convierte en algo improductivo, casi tantos como personas. En general, tienen que ver con la falta de interés en el objeto de la reunión, la tendencia a dar vueltas en círculo en lugar de avanzar, la necesidad de imponer el criterio de uno frente al resto, la incapacidad para tomar decisiones, etc.

¿Cómo reaccionamos ante las reuniones ineficaces? Una encuesta de Verizon aporta datos demoledores al respecto:

  • El 96% admite que se ha escaqueado de alguna reunión
  • El 95% confiesa haberse saltado alguna parte
  • El 91% de los encuestados reconce que desconecta y se pierde en sus ensoñaciones
  • El 73% aprovecha para hacer otras cosas
  • Un 39% se echa una cabezadita (malditas sabandijas afortunadas)

5 Trucos para Fingir que Estás en una Reunión

Si eres parte de ese 73% que aprovecha una reunión para adelantar trabajo, responder correos, mantenerte activo en las redes sociales o intercambiar mensajitos con tu pareja, que sepas que estás faltando miserablemente al respeto del resto de tus compañeros. ¿Por no prestar atención? Nah, ellos tampoco lo hacen. El problema es que ellos están perdiendo el tiempo y en cambio tú no. No es justo.

Por eso, y sin que sirva de precedente, aquí tienes 5 trucos para fingir que estás en una reunión. Utílizalos con sabiduría para que parezca que participas en la misma medida que el resto, y procura intercalarlos para que nadie sospeche.

  • Cambia la Perspectiva. Es infalible. Cuando notes que tus compañeros están centrándose en algún micro-detalle de lo que sea, propón dar un paso atrás para ver la imagen global. En cambio, si están hablando de vaguedades de alto nivel, lo que tienes que hacer decir que muy bien, pero que conviene ir aterrizando el tema. En cualquiera de los dos casos, pensarán que eres un maestro de la estrategia.
  • Elige y Elogia. Identifica a la persona que te genere mayor empatía, que pueda subirte el sueldo o que quieras bajar su ropa interior, y elogia su último comentario. Procura no arriesgarte, haz un elogio lo suficientemente genérico que sirva en cualquier situación. “Es una idea interesante, creo que merece la pena profundizar por ese camino y ver hasta dónde nos lleva“. Conseguirás tiempo adicional para acabar un par de slides o cerrar algún bug de última hora.
  • Genera un Debate. Esta es ligeramente contraria a la anterior. Elige a la persona que peor te caiga y sugiere ladinamente que sus argumentos son subjetivos y que eso es un riesgo de sesgo que podría llevar a la toma de una decisión equivocada. No sólo estás alimentando el ego de la mesa, sugiriendo que se va a tomar alguna decisión (ingenuos) sino que además estás contribuyendo activamente al éxito de la misma. Pregúntale con educación en qué datos objetivos se basa, o qué podría hacerse para conseguirlos. Con un poco de suerte, se formará un nuevo Comité o Grupo de Trabajo, del que podrás formar parte para seguir aprovechando el tiempo en tus reuniones.
  • Invoca al Ausente. Por muy masiva que sea una reunión, siempre habrá alguien que no asista. Puede ser porque no haya sido convocado, o porque haya conseguido escaquearse de la reunión. Invocar al Ausente es una forma infalible de abrir una ronda de opiniones, muchas de las cuales pueden llegar a revelar comentarios socarrones, rencillas personales, venganzas pendientes, adicciones, líos amorosos, etc. Cuando notes que se ha llegado a alguna clase de acuerdo, preguntate en voz alta “Me gustaría saber cómo se lo va a tomar Romerales“. Aprovecha para tomar notas en tu CRM personal de las filias, fobias, oportunidades de chantaje o posibles apoyos que necesites a futuro.
  • Haz El Diagrama. Diferentes reuniones requieren diferentes diagramas. Unas veces se articulan en torno a diagramas de componentes, otros diagramas de cajas, a veces se pintarán muñequitos que representen usuarios… Dibujar un diagrama es un valor seguro pero… ¿cómo hacerlo si no estás en la reunión? No importa que no haya una pizarra blanca en la sala de reuniones, acostumbra a llevar siempre un cuaderno para tomar notas, o mejor aún, pide un papel en blanco. Y dibuja El Diagrama. El Diagrama es un arcano incontestable que aplica en cualquier reunión, puesto que relaciona tres conceptos universalmente aceptados y gestionados en cualquier empresa: tiempo, costes y alcance. Cuando lo dibujes, afirma una obviedad, como por ejemplo “No nos olvidemos que esto se trata de equilibrar los tres ejes, ¿o es que vamos a sacrificar alguno?” Habrás generado una estupenda ronda de debate que podrás usar para leer alguna review del último gadget tecnológico, sin saber si quiera de qué se estaba hablando. Recuerda resaltar los ejes mientras los dibujes, siguiendo este ejemplo. Puedes alternar la ubicación de los conceptos entre reuniones, incluso puedes dejar volar tu creatividad pintando el triángulo invertido.
Coste Objetivos Tiempo

El triángulo Coste-Objetivos-Tiempo aplica en cualquier reunión de trabajo y en la mayoría de las Cenas de Navidad Corporativas

Por cierto, si quieres saber cómo he aprendido estos 5 trucos, cuál es mi favorito, o si alguna vez los he utilizado contigo, querido lector, te recomiendo que hables con mi abogado.

Cómo Lograr que una Reunión sea Efectiva

Sólo conozco una forma de lograr que una reunión sea efectiva. De conseguir que sus participantes mantengan la atención y se concentren en lograr los objetivos definidos para la misma. Doy por supuesto que todos sabemos que hay que informar a las personas de qué se espera conseguir, de la agenda de la reunión, convocar con antelación para que se prepare, invitar a las personas que tengan que tomar decisiones, respetar la puntualidad… Todo eso está muy bien.

Pero la clave es la pasta.

Saber cuánto está costando. Exponer abiertamente el dinero que le cuesta a la organización el tiempo de sus asistentes. Y preguntar al final de la reunión si alguien pagaría de su bolsillo ese dinero por recibir los mismos resultados que se hayan conseguido.

Taximeter

El reunómetro es más efectivo si hace “cling” cada 100€ (Imagen de Anthony Gavin)

Por si te queda alguna duda, la forma de calcularlo es sencilla:

  • Suma lo que le cuesta una hora de cada asistente a la organización (no en bruto, sino en total, incluyendo la cotización a la Seguridad Social y demás costes derivados para la empresa)
  • Dividelo por 60 para saber el coste por minuto
  • Multiplica por el número de minutos transcurrido. Para optimizarlo, puedes hacerlo en bloques de 5 minutos (recuerda multiplicar por 5)
  • Y sobre todo, añade el coste de oportunidad. Es decir, lo que esas personas están dejando de hacer por ir a esa reunión.

En tu próxima reunión abre Meeting Ticker  o alguna herramienta similar (siempre y cuando sea en tiempo real) y proyecta el navegador en una pared a pantalla completa.

Si eso no hace que todo el mundo se ponga las pilas para lograr que la reunión sea eficiente, nada lo hará.

PS- Como suele ser habitual en los posts de la categoría “Money Talks”, U2 nos recuerda lo duro que es ganarse el sustento

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El Gen del Programador Egoísta: 3- La Milonga del Talento

Seguramente a estas alturas de la vida sabes que eres una persona especial: eres un Programador con Talento. Tu Talento te hace valioso para la gente que te rodea: tus compañeros te consideran un Referente, eres el Oráculo que define las tendencias tecnológicas de tu comunidad, el Motor que sustenta el crecimiento de la empresa. ¿He dicho la empresa? Quería decir Tu Empresa, porque al fin y al cabo gracias a tu Talento hay cientos de personas en todo el mundo dispuestas a pagar lo que sea y como sea para que tu código corra por sus sistemas. Cuando digo cientos de personas, quería decir millones de personas, tú y yo sabemos que tu Talento no lo puedes malgastar en algo tan casposo como desarrollar software para terceros, la pasta de verdad está en el B2C.

Magic Andreu

El Magic Andreu nos enseñó que gracias al ilusionismo uno puede ponerse sus propias medallas (Imagen y contratación en magic-andreu.com)

En fin, espero que realmente no te creas toda esa basura del Talento. Si miras alrededor, seguro que coincides conmigo en que conoces a pocas personas que lo tengan. Apuesto que ellos tampoco creen que lo tengas tú. En cuanto sigas un poco más ese razonamiento, te darás cuenta de que el Talento es algo más bien escaso; y que por ahí hay gente ganado dinero, vendiendo libros y dando charlas, a costa de personas que se regodean en su autocomplacencia. Diciéndole a la gente lo que quiere oír porque eso les hace sentir mejor. Creo que algo que tienen en común las personas con Talento es que no son autocomplacientes.

 Autocomplacencia

1. f. Satisfacción por los propios actos o por la propia condición o manera de ser.

Yo hoy no voy a hablar de los Programadores con Talento, sino del Programador del Montón (a mucha honra, eso sí), y sobre cómo su egoísmo es su principal arma para dejar de serlo. Egoísmo en el sentido de hacer aquello que es lo mejor para uno mismo. Exacto, por fin vamos a cerrar la Trilogía del Gen del Programador Egoísta.

Cifras y Letras

Hay por ahí una empresa que se llama IDC que se dedica a hacer estudios e informes. En el informe “2014 Worldwide Software Developer and ICT-Skilled Worker Estimates” repasaron el sector TIC de 90 países que cubren el 97% del Producto Interior Bruto mundial. De entrada parece una muestra representativa. Para hacer el informe, procesaron datos estadísticos sobre fuerza laboral de 54 países e instituciones internacionales, datos de formación profesional y universitaria y demás. En fin, ya se sabe, cosas de la gente de la estadística.

Bueno, pues el informe de 2014, decía básicamente que en todo el mundo hay más de 29 millones de profesionales en el sector TIC. De ellos, más de 11 millones son desarrolladores de software profesionales. Es decir, el 37% de la gente que trabaja en el sector TIC tiene un empleo cuya principal actividad remunerada es el desarrollo de software, o la supervisión del mismo. He querido recalcar las palabras “empleo” y “actividad remunerada” porque el informe de IDC apunta además que hay otros 7,5 millones adicionales de programadores aficionados. Es decir, personas que desarrollan software en sus ratos libres, o porque les apetece, pero sin que ello suponga su actividad profesional. Rollo “camarera de día, programadora de noche”, y así.

Cuántos programadores hay en el mundo

¿Cuántos programadores hay en el mundo?

En todo el mundo hay por tanto más de 18 millones y medio de personas tirando código. Para que lo entiendas, es el equivalente a pensar que toda la población de Holanda se dedica al código. O toda la gente que hay en Madrid, Castilla La Mancha y Andalucía. A nivel nacional, el INE consideraba que en 2012 había algo más de 403.000 personas trabajando en empresas del sector TIC. Sin contar universidades, centros de I+D, ministerios y demás.

Donde estan los programadores

¿Dónde están los programadores?

Para hacernos una idea el impacto que tiene la tecnología en el mercado laboral-profesional, comparado con profesiones que se consideran necesarias en el estado del bienestar: según la UNESCO en 2007 había 27 millones de profesores en todo el mundo. En España en 2013 arrancaron el curso 664.000 docentes de enseñanzas no universitarias. La OMS estimaba en 2006 que en todo el mundo había casi 59 millones de profesionales sanitarios, de todos sus estamentos (doctores, enfermeras, dentistas…) En España, en 2012 había 607.000 profesionales sanitarios.

Impacto TIC mercado laboral

Profesiones de referencia social, y la relevancia de España en cada una de ellas

En fin, en España está el 2,46% de los profesores, el 1,39% de los profesionales de la tecnología y el 1,02% del personal sanitario del mundo. Si lo piensas fríamente, en el mundo hay tanta gente dedicándose a la tecnología como profesores, y hay más programadores (aficionados o profesionales) que personal sanitario en toda Europa. Vamos, mucha gente. Y lo más fuerte es que tenemos que creernos que todos ellos tienen Talento. Fuck Yeah. O no.

Where is Talent?

Where is Talent? (Imagen de Infomatique)

Bienvenido Mr. Gauss

En el siglo XIX, un matemático, astrónomo, físico y fucker que se llamaba Gauss, popularizó una distribución de probabilidad de variable continua; que permite representar de forma sencilla comportamientos y características naturales, sociales y psicológicas sujetos a variables incontrolables. Digo que era un fucker, porque Abraham de Moivre ya hablaba de la distribución Normal 80 años antes, pero al final el nombre que se quedó fue el de Gauss.

Aplicando la distribución de Gauss, podemos comprobar que la mayoría de la gente (más del 64%) es “Normal”, es decir, que la ocurrencia del valor de la variable que se mide (su estatura, sus ingresos, su peso, etc) es el habitual, el más frecuente. Cuanto más se aleja un valor de la media (por arriba o por abajo) menor es su frecuencia. Uno de los ejemplos que se suele usar para ilustrar la importancia de la distribución Normal es el de la estatura. ¿De qué depende lo que mida la gente? Ni idea. Pero más o menos todos los españoles somos igual de altos; como más o menos todos los suecos son igual de altos. Porque uno de los principios de la distribución Normal es que precisamente la Normalidad es relativa a la población de la muestra.

Otro de los múltiples ejemplos de características socio-psicológicas sujetas a cantidad de variables incontrolables que se me ocurre es el Talento de los programadores. No se trata por tanto de comparar el Talento de un programador con el de un profesor o un doctor; sino del talento de los programadores comparándose entre ellos. ¿Por qué? Por lo mismo de siempre: porque de esos 29 millones de profesionales TIC, sólo 80.000 trabajan en Apple. Sólo 37.000 en Google. Sólo 600 en Atlassian. Sólo 55 en Whatsapp. Y porque todos compiten entre sí, aunque no lo sepan o no quieran.

La Curva del Talento

 

  • Si representamos con la función  esa distribución de 11 millones de programadores profesionales, nos daríamos cuenta de que el talento del 68,2% es el frecuente, el que se espera: está la media. Algunos pueden mejorar, otros no terminan de despuntar. Esta normalidad afecta a 7,5 millones de personas en todo el mundo (275 mil en España)
  • 1,5 millones de personas destacan sobre el resto. Saben lo que hacen. Seguramente lo reconocen las personas que trabajan con ellos en su entorno cercano. En España, son 54mi personas.
  • 231.000 personas son excelentes. Las personas que trabajan junto a ellos les reconocen como un referente y además se les conoce en sus propias organizaciones y en sitios por los que pasan (clientes, otras empresas, comunidades…) En España, sólo hay 8.500 personas que se merezcan el apelativo de ser un crack.
  • Y en todo el mundo, sólo hay 11.000 personas que son brillantes, reconocidos por propios y extraños, comunidades y foros internacionales como gurús, putos amos, y demás. En España, 400 personas.
  • Y por cierto, hay 1,7 millones de personas que son consideradas por sus compañeros “un poco flojeras”, “paquetes” o “cáncers”. En España, más de 60 mil personas entran en estas categorías.

¿En cuál de los grupos crees que estás? ¿En cuál estás realmente? Por cierto.

Mediocre

(Del lat. mediocris)

1. adj. De calidad media

2. adj. De poco mérito, tirando a malo

Dejo que cada cual considere según su propio criterio de autocomplacencia a qué segmentos de la distribución Normal aplica la palabra mediocridad. Como era de esperar, toca repasar las estadísticas y volver a pensar sobre la universalidad del Talento. Y sobre cómo se reconoce a la gente que destaca.

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Descubre cómo demostrar tu valor, o vas de culo (Imagen de keaw_yead_3)

La Parábola de los Talentos

Bien, ya sabemos que la mayoría de la gente tiene “algo” de Talento. No sabemos si mucho o poco, pero lo Normal es que sea equivalente al de la gente que le rodea. También sabemos algunos datos demográficos que nos dicen la probabilidad de que tengamos más Talento que el resto. ¿Qué podemos hacer con el Talento que tengamos?

Para saberlo, echemos la vista atrás a los textos que supuestamente unos tipos que se llamaban Mateo (25:10-30) y Lucas (19:11-27) escribieron hace cosa de 20 siglos. La Parábola de los Talentos, más o menos adaptada, viene a ser así:

Un Rey iba a emprender un largo viaje, y antes de partir liquidó todos sus bienes. Llamó a tres de sus más leales siervos y les entregó parte de su riqueza. A uno dio cinco talentos, a otro dos, y a otro, uno; a cada cual según su capacidad.

Después de muchos años, volvió el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos. Cuando se presentó el que había recibido cinco talentos, trajo cinco más y dijo: “Señor, me entregaste cinco talentos, y yo he ganado otros cinco”. Y le entregó diez talentos. El Rey le dijo: “Bien hecho. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré.” Y le dio autoridad sobre 5 ciudades.

Y cuando se presentó el que había recibido dos talentos, dijo: “Señor, me entregaste dos talentos; y con ellos he ganado otros dos”. Y le entregó cuatro talentos. El Rey le dijo: “Bien hecho. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré.” Y le dio autoridad sobre 2 ciudades.

Pero cuando se presentó el que había recibido un talento, dijo: “Señor, yo sé que eres un hombre duro y severo, que cosechas en campos que no sembraste y recoges donde no esparciste. Como tuve miedo, fui y escondí tu talento en la tierra. Aquí tienes lo que es tuyo”. Y le devolvió la moneda. El Rey montó en cólera y le dijo “¡Ah, perro! ¿Con que sabías que soy un hombre ambicioso? ¡Debías haber invertido tu talento para que al volver yo hubiera recibido lo que es mío con intereses!” Y le expulsaron del reino, le arrojaron a las tinieblas donde vivió entre llanto y crujir de dientes.

Me encanta la parte del llanto y el crujir de dientes. Una forma de reconocer a la gente mediocre es su tendencia a perder el tiempo justificándose, quejándose, lamentándose, y rechinando los dientes. Me pregunto dónde están las citas de Steve Jobs o Albert Einstein quejándose y lloriqueando.

Steve Jobs Excuses

La gente con talento no sabe inventarse excusas

Baila la Milonga del Programador con Talento

Ya sabemos que la vida nos da a todos algo de talento, pero que nosotros podemos encargarnos de construir nuestro propio Talento. ¿Quieres desarrollar el tuyo? Es muy fácil. Sólo tienes que preocuparte por salir de la media y subir hacia las desviaciones típicas, donde está la gente exitosa.

Desde mi punto de vista, hay una serie de cualidades que comparten las personas 10. Todos ellos bailan la Milonga del Programador con Talento.

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Andy Warhol Dance Diagram, c 1962 (Tango) (Gracias a @juancuro y @MayteEspiHermid por la inspiración, imagen de imgarcade.com)

  1. Aprenden por si mismos. Aprender es invertir en el bien más valioso que tienes: tú. Estoy seguro que te gustaría que tu empresa te ofreciese interesantes oportunidades de formación, que no te costasen dinero, que te diera días libres para estudiar (remunerados, también) y te pagase las certificaciones. ¿Y si no lo hace? ¿Vas a quedarte sin aprender? Entonces estás condenado a la mediocridad. Mírate al espejo y di en voz alta que estás dejando que otras personas decidan por ti si vas a adquirir o no nuevos conocimientos y habilidades.
  2. Tienen una mente abierta. No te lo vas a creer, pero hay personas que no se creen en posesión de la verdad absoluta. Admiten otros puntos de vista diferentes del suyo, y no solamente eso, sino que a veces cambian de parecer. Eso es porque tienen una mente abierta. Gracias a ella, aumenta su campo de conocimiento, y con ello su capacidad de resolver problemas. Piénsalo. ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a alguien “no, aquí las cosas siempre las hemos hecho así”? ¿Qué has pensado cuando alguien te lo ha dicho? Seguramente que era un gilipollas.
  3. Comparten lo que saben. En los años 80 las personas vivían firmemente convencidas de que la información era la fuente de su poder. En la era de Internet en cambio, información y desinformación cabalgan desbocadas en medios online, redes sociales y grupos de whatsapp por todo el mundo. Hay tal exceso de información que la mayoría de las personas tienden a orbitar en torno a sus fuentes de confianza, aquellas que les proporcionan información fiable. En nuestros días, sabemos la diferencia entre información y conocimiento; y que la información no sirve de nada si no sabemos qué hacer con ella. Sabemos que el conocimiento se origina cuando aplicamos a la información nuestro saber, nuestra experiencia, nuestros valores… Cuando sabemos lo que hacer con la información. Compartir tu conocimiento es una forma de poner en valor aquello que sabes, y que puede servir a otras personas; y al hacerlo te conviertes en alguien valioso para los demás. Para otras personas que reconocerán tu Talento. En cambio, ¿alguna vez le has ocultado a alguien tu conocimiento porque te daba miedo perder tu territorio? Sabes en lo que te convierte eso, ¿verdad?
  4. Resuelven problemas. Salvo contadas excepciones, cuando trabajas te pagan para resolver los problemas de otro. Del que te paga, básicamente. Nadie te paga por resolver tus propios problemas, cuanto antes lo interiorices, mejor. Y sobre todo, nadie te paga por crear problemas nuevos, que antes no tenía. ¿Qué opinas del tipo que te va a montar los muebles de la cocina y te dice que, al poner el fregadero, te ha rajado un par de azulejos y que, como ese modelo no se fabrica, ahora tiene que cambiarte toda la pared y que, por cierto, él no lo va a pagar? Esto, que debería ser algo que se enseñe en las escuelas, parece que a la mayoría de la gente no le entra en la cabeza. A la mayoría de la gente. A la gente Normal. Los que están por encima de la media, la gente con Talento, entienden que les pagan por resolver problemas y es a lo que se dedican.
  5. Proporcionan soluciones creativas y sencillas. En nuestra profesión está universalmente aceptado que las soluciones simples son las que mejor se mantienen y eso hará que la gente que te rodea respete tu trabajo. Hay personas que tienden a pensar que cuanto más compleja es la solución que proponen para un problema, mayor es su conocimiento. Cuando en realidad es generalmente lo contrario: hace falta saber mucho y haber resuelto muchos problemas para encontrar la forma sencilla de resolver un problema. Esa forma que cuando todo el mundo la ve se da cuenta de que efectivamente, tiene que ser así. Y desea que se les hubiera ocurrido a ellos. Y ahora dime, ¿alguna vez has visto soluciones tan intrincadas y complejas que te ha sorprendido que funcionasen? Es más, te sientes tentado de tirarlas a la basura.
  6. Son exigentes consigo mismos. Y con el resultado de su trabajo. No se conforman con hacer las cosas a medias. ¿Te has fijado que muchas veces la gente ve algo que está mal, pero no hace nada? Como por ejemplo, un papel tirado en el suelo de una zona común. Lo Normal es pensar que debería ser el que lo ha tirado el que lo tiene que recoger. Lo que se sale de la media es agacharse y recogerlo. Pues en el mundo del software hay personas que ven pasar código con el que no están de acuerdo, pero lo dejan estar porque no es su problema. Y personas que lo arreglan. ¿Sabes cuáles son las que tienen Talento?
  7. Son fiables. El software es algo inherentemente ligado al error. Windows siempre ha sido un sistema operativo famoso por sus pantallazos azules. Ha habido gente que se ha hecho rica explotando agujeros de seguridad de almacenes de bitcoins. El perfil de Mark Zuckerberg en Facebook ha sido hackeado varias veces. Internet Explorer, iOS, OpenSSL… todo el software que puedas imaginar ha tenido que ser actualizado o recibir un bugfix, el único software que no da errores es el que no se usa. Pero eso no quita para que haya personas cuyo trabajo tenga que ser sistemáticamente tirado a la basura (o refactorizado, como se dice ahora) y otras que hagan código a prueba de bombas. La mayoría de los programadores son autocomplacientes a la hora de admitir sus errores. Su software falla como una escopeta de feria pero nunca es por su culpa, siempre se debe a algún factor externo, como que no tuvo el tiempo que necesitaba, o que no le dieron especificado cómo debería hacer las pruebas, o que probar su código es el trabajo de otro, o por la versión de las librerías, o porque hacía calor. ¿Qué piensas cuando tu equipo pierde la final porque hacía calor? ¿Te vale esa justificación? Sabes que son excusas de perdedores: para el otro equipo también hacía calor, y ganaron. Las personas que destacan del resto por su Talento están sometidos a los mismos factores externos, pero son fiables. Se fiable.
  8. Se implican. Un profesional es una persona que hace algo porque le pagan. Como por ejemplo en la frase “me pagan por estar en una oficina de nueve a seis”. Un vocacional es alguien que hace algo porque le gusta, y además, le pagan. ¿A quién te gustaría tener a tu lado cuando empiecen los problemas? Porque todos sabemos que antes o después surgen problemas. En los restaurantes a veces la cocina tarda en sacar comandas y es el camarero el que tiene que dar la cara ante un cliente enfadado. O a veces hay que hacer la caja del súper y falta dinero. O una base de datos se está quedando tostada y nadie sabe por qué. ¿Alguna vez has estado en un apuro del que no supieras cómo salir tú solo? Y en ese caso, ¿qué has sentido cuando tus compañeros han mirado hacia otro lado y han dicho que es tu problema? De la misma forma, ¿qué has sentido por la persona que se ha quedado a tu lado para ayudarte? Supongo que has pensado que era alguien Especial. Alguien que anteponía tus problemas a los suyos. Algo que no es muy Normal que digamos.
  9. Son competitivos. ¿Alguna vez has usado la expresión calidad /precio? Por ejemplo, cuando vas a comprarte unas deportivas para correr y te compras las que tienen mejor calidad dado un precio que te parece asequible. O cuando te compras un coche. O cuando eliges un hotel donde pasar las vacaciones. ¿Todos los hoteles de 5 Estrellas son iguales? Supongo que sabes que no, que unos tienen mejores vistas, otros están en mejores barrios, etc. Cuando eres cliente conoces y aplicas en la mayor parte de tus decisiones de compra la relación calidad / precio, salvo en aquellos productos o servicios que adquieres porque te generan un sentimiento (el que sea). Como comprar un iPhone antes que un teléfono Android, aunque cueste el doble. ¿Por qué si aplicas estos conceptos día a día cuando eres cliente no los aplicas cuando eres proveedor? Exacto, porque no has levantado la vista de tu ombligo.
  10. No se lamentan. Todos tenemos problemas. Cada uno los suyos. Deja de lamentarte por ello, hacerlo implica convertir tu problema en el centro de tu vida, si todo lo que haces gira en torno a un problema posiblemente sólo consigas que se haga más grande. ¿No te fatiga la gente que se sienta a tu lado y te pone la cabeza como un bombo con sus penas? Deja de lamentarte, ponte a trabajar y no tires la toalla.

Es posible que me haya dejado algún punto por tratar, estos son los 10 aspectos que he considerado relevantes. ¿En cuántos puntos del decálogo te reconoces? ¿Qué has respondido a las preguntas azules?

A lo mejor te pensabas que estar en el 15% de personas que destacan por encima de la media era algo sencillo. Pero no. Hay un largo camino a la cima si quieres rock & roll.

No me hagas Perder el Tiempo

La Escala Evolutiva de la Organización del Tiempo

Si tuviera que elegir el síntoma por el que alguien pasa de ser sólo-un-tipo-organizado a un Dueño de Su Tiempo es el desarrollo de la empatía, la generosidad y el respeto por el tiempo del prójimo. Es más o menos sencillo aprender a organizarse uno mismo con el método “Motivación, Valores y Objetivos“. Si lo piensas bien, es un método profundamente egoísta, al fin y al cabo parte de los objetivos personales. Eso no quita que en tus valores puedan aparecer la “solidaridad” y el “compañerismo”, y entre tus objetivos erigirte en “Paladín de los Desfavorecidos” o “Lord Protector del Reino”. Pero reconozco que hasta ahora esta línea de reflexión sobre la Organización Personal y la Gestión del Tiempo parte de uno mismo. Estamos hablando de personas que saben organizar su tiempo, no se habla del de los demás.

En la escala evolutiva de la gestión del Tiempo podríamos establecer los siguientes estratos sociales:

  • Aquellos a los que les da igual lo que hacen con su tiempo. Siguen en el limo primigenio del caos.
  • Personas que saben que necesitan organizarse, pero no saben cómo. Es el peor estado evolutivo: son conscientes de tener un problema, pero no saben arreglarlo.
  • Los que saben cómo organizarse, pero no lo saben llevar a la práctica. Aunque se saben la teoría, fallan en la implementación. Antes o después lo conseguirán.
  • Personas que saben organizar su tiempo. Genial.
  • Y como máximo exponente evolutivo, rozando el Transhumanismo, las personas que están tan organizadas y son tan coherentes de la importancia de la gestión del Tiempo, que no hacen que los demás lo pierdan.

Por desgracia, estos cinco eslabones evolutivos no lo tienen nada fácil: les acechan implacables depredadores ladrones de tiempo.

Tyemposaurio

El temible Tyemposaurio es un depredador insaciable (Imagen de alwarrete)

Los Ladrones de Tiempo

En el día a día somos literalmente ametrallados por actividades que devoran nuestro tiempo productivo. Sin entrar todavía en muchos detalles, cualquier cosa que hace que dediques tus medios productivos (atención, capacidad, pensamiento, etc.) a algo que no te ayuda a lograr tus objetivos; sino que te aleja de ellos, es un ladrón de tiempo.

Se puede perder el tiempo de muchas maneras, he intentado agruparlas en algunas categorías:

  • Aquellas cuyo origen es un modelo organizativo deficiente
  • Las que tienen su origen en una persona que te interrumpe
  • Las que dependen de ti, porque reconócelo, eres un desastre

Modelos organizativos deficientes

Una de las principales causas de pérdida de tiempo viene ligada a un modelo de trabajo deficiente. En este caso, tenemos la suerte de ser víctimas: la pérdida de tiempo se origina por un factor externo propiciado por la empresa, sobre el que posiblemente tengamos poca capacidad de influencia para producir un cambio. Esta categoría es la favorita de los amigos de las excusas.

Algunos ejemplos de pérdidas de tiempo que entran en esta categoría pueden ser:

  • reuniones en las que no se establecen objetivos o se posterga la toma de decisiones (y por tanto, son improductivas) Las reuniones son el mal. Sólo hay un método infalible para controlar una reunión, y es sacar el cronómetro y la calculadora: descubre lo que está costando esa reunión y piensa si merece la pena pagar por ello.
  • indefinición de objetivos por parte de un responsable jerárquico, lo que supone que podamos llegar a empezar un trabajo sin saber lo que se pretende de él o cómo determinar si se ha llevado a cabo correctamente. Estamos condenandos por tanto a dar vueltas, ir y venir, y perder el tiempo.
  • volatilidad de las decisiones tomadas, lo que supone abandonar una línea de trabajo y empezar de nuevo. Es una de las mayores sensaciones de pérdida de tiempo: un cambio de opinión hace que se tire buen trabajo por el retrete. Hace falta madurez para aprender a vivir con estas situaciones.
  • mecanismos de comunicación deficientes que conducen a malos entendidos, tanto de los objetivos, como de las prioridades, condicionamientos, etc
  • dependencias con terceras personas, que no reciben el mismo nivel de importancia en sus tareas, y por tanto, no participan en las nuestras al mismo nivel. Estas relaciones de importancia asimétrica son una de las formas habituales de sabotear (casual o intencionadamente) los proyectos de un tercero.
  • burocracia excesiva, que conlleva que dediquemos un tiempo a actividades que sentimos que no nos aportan valor, y cuya importancia posiblemente no lleguemos a comprender por un problema de comunicación deficiente. Bueno, suponiendo que tengan importancia, claro.
  • siendo la existencia de indefinición de procedimientos el caso contrario del anterior. Hay varias situaciones negativas que pueden darse cuando las personas no saben cómo deben comportarse, por ejemplo: parálisis por la inseguridad de toma de decisión; toma de decisiones inadecuadas que suponen un perjuicio; etc.
  • conflictos de prioridades, uno de los problemas más graves que pueden darse en una organización: supone que hay objetivos que no se han priorizado adecuadamente, falta de medios para llevarlos a cabo, incapacidad de toma de decisión, etc.
  • medios inadecuados para la realización de las tareas, lo que acaba convirtiéndose en desmotivación, hastío y pérdida de productivad.
  • compartimentalización de la información, con las consecuentes pérdidas de tiempo buscando quién es el dueño de la misma, rellenando el modelo 100A para solicitar formalmente que la compartan, etc
  • caos organizativo, modelos de relaciones laborales en los que nadie sabe quién es responsable de qué, ni dónde está nada.
Laberinto

“Estoy deseando ayudar, sólo tienes que entrar en el Laberinto, encontrar el documento de definición de proceso de petición de cambio de tóner, y presentar una instancia con la firma manuscrita de tu responsable” (Imagen de Sterin)

Una de las mejores maneras que conozco para solucionar los problemas de productividad debido a modelos organizativos deficientes es pasar de la poesía a las matemáticas: suma los minutos que pierdes al cabo del día en tareas no productivas, multiplica por lo que le cuesta a tu empresa tu tiempo, proyecta esa cifra a todo el año, muestra el dinero que se está perdiendo e voilà! Si quedan dudas, añade al cálculo a otras personas en tu misma situación.

Las put@$ Interrupciones

Trabajar rodeado de personas te expone a interrupciones constantes. Algunas son necesarias, otras son distracciones (que a veces son necesarias), y otras son pérdidas de tiempo. De cualqueir manera, cuando estás concentrado recuerda que retomar la concentración y volver al punto en el que estabas seguramente lleve más tiempo que la interrupción en sí. Ejemplos pueden ser:

  • las reuniones informales, que al no tener objetivo ni agenda pueden prolongarse inevitablemente, sólo por el interés del tema que se está tratando.
  • ser necesario para otros compañeros, que acuden a ti porque eres una parte implicada en sus propios objetivos y procesos. Algo normal, porque en general no trabajamos solos. Es importante en ese caso que ambas partes acuerden cómo organizarse adecuadamente, lo que podrás hacer básicamente incluyendo la necesidad de colaboración entre las actividades planificadas de todos los implicados. De esta manera, estarás transformando una interrupción en una tarea productiva. De todas maneras, este aspecto da para otra entrada en el post, en la que tengo previsto hablar sobre el carácter profundamente asimétrico de la urgencia.
  • las visitas de cortesía. Reuniones en las que participas por deferencia a tu interlocutor, pero a las que acudes con una sensación previa de pérdida de tiempo.
  • el carácter latino y nuestra tendencia a socializar. Admitamos que nos gusta hablar, tomar cafés, alargar las comidas. Y no quiero entrar en el tema coqueteo interdepartamental. Recordad-el-refranero.
  • el teléfono. Una llamada de teléfono es algo imprevisible: en la mayor parte de los casos no sabes cuándo va entrar, ni cuál es su motivo, ni cuánto va a durar.

La tecnología además nos ha regalado tres tipos diferentes de interrupciones, que también es necesario aprender a gestionar:

  • el correo electrónico. Hay una auténtica obsesión por convencer a las personas que deben tener su Inbox a 0.  Casualmente, las personas que van por ahí haciendo proselitismo del Inbox a 0 venden clientes o apps de correo electrónico, o acaban de publicar un libro. Chorradas. El email es asimétrico, eso quiere decir que la persona que te escribe no espera una respuesta inmediata. ¿Lo entiendes? No espera una respuesta inmediata. No tienes por qué leer tu correo en tiempo real, ni tienes que contestar en tiempo real. Nada que te llegue por email puede ser urgente, y cualquier cretino que te haga una petición urgente por email se merece esperar. (Disfruta imaginándole pulsando F5 en su navegador, o dándole a “Enviar y Recibir” en el Outlook)
  • la mensajería instantánea. Tus compañeros ya no tienen que levantarse para interrumpirte. Pueden hacerlo sin moverse de la silla. Por cierto, a nadie le importa que hayas puesto un estado de “No me molestes”. Si la mensajería instantánea te interrumpe no lo dudes: apágala cuando necesites concentración.
  • las redes sociales. Cualquier persona en cualquier lugar del mundo puede interrumpirte. Genial.
Interrupción

Las Interrupciones y Distracciones durante el trabajo pueden ser letales (Imagen de M. Martin Vicente, visible en directo en la calle Milaneses 3)

Tú eres tu propio Ladrón de Tiempo

Admítelo, eres un desastre. Tú mismo eres el causante de tus pérdidas de tiempo. El primer paso para poder solucionarlo es reconocerte en alguna de estas situaciones:

  • no sabes planificarte. No tienes una idea clara de lo que vas a hacer cada día. En general, respondes a los acontecimientos según te llegan.
  • a lo mejor tienes un plan, pero careces de la disciplina que necesitas para llevarlo a cabo
  • al no tener un sistema de trabajo sobre el que saques conclusiones y aprendas, no sabes cuánto tiempo tardas en hacer las cosas, lo que da lugar a que te plantees hitos irrealistas o tan holgados que pierdes el interés en ellos.
  • puede que sepas planificarte, pero como no has realizado tu enunciado de Misión, Valores y Objetivos, no tienes claro el impacto de tus tareas, así que te dedicas a perder el tiempo, marear la perdiz, postergar trabajo y procrastinar en general.
  • o puede que sepas planificarte, has enunciado tu Misión, Valores y Objetivos, y resulta que nada de lo que haces contribuye a que los consigas. Conclusión: desmotivación. Solución: vuelve a empezar.
  • o quizá sepas planificar actividades alineadas con tu Misión, Valores y Objetivos, pero lo que pasa es no sabes decir que No. Esto da para post.
Old Sparky

Culpable (Esta imagen de Old Sparky es de dominio público)

No me hagas Perder el Tiempo

Puede que lo que te voy a decir te parezca una chorrada, pero sólo es una pérdida de tiempo algo que te deja con sensación de pérdida de tiempo. Relacionarte con tus compañeros o ayudarles nunca es una pérdida de tiempo en sí mismo, jamás me oiréis decir eso. Por ejemplo, si tu trabajo consiste en definir procesos organizativos, necesitas hablar con tus compañeros. Si te has planteado como objetivo conocer a tus colaboradores, sus motivaciones y demás, necesitas hablar con ellos. Si quieres construir una reputación online, necesitas las redes sociales. Si quieres crecer profesionalmente, tienes que quitarles problemas a los de arriba.

Lo importante es aprender a saber qué te hace o no te hace perder el tiempo, y eso sólo lo sabes tú. No dejes que nadie te diga que chatear con tus compañeros es una pérdida de tiempo: decídelo tú mismo si por hacerlo no terminas tu trabajo a tiempo, o no con el nivel de calidad esperado. Resumiría el tema de la gestión de las pérdidas de tiempo en algunas reglas clave:

  1. Determina qué es o no una pérdida de tiempo sabiendo si te acerca o aleja de alguno de tus objetivos.
  2. Ojo, que algo te acerque a tus objetivos personales no quiere decir que lo tengas que hacer en ese momento. Ten claras tus prioridades. ¿Qué es mejor, ir a un evento de networking para emprendedores o ver la función escolar de tu hijo? ¿Quién si no tú puede decidirlo?
  3. Cuando alguien requiera de tu tiempo, reconce y valora su necesidad; y luego determina si la debes o no atender en ese momento. Quizá tengas que buscar el momento adecuado para tratarla.
  4. No te dejes engañar: aprende que la urgencia es asimétrica.
  5. Aprende a medir el tiempo que concedes a distracciones e interrupciones, y el impacto que tienen en tu planificación. Si no te has planificado, no sabes el impacto que tienen.
  6. En general, haz saber a otras personas que tienes que hacer otras cosas. No pasa nada, lo entenderán. A ellos también les molesta que les interrumpan. Se llama empatía.

Y sobre todo, recuerda la escala evolutiva de la gestión de Tiempo: no dejes que otros lo pierdan por tu culpa. Espero que este post no te haya parecido una pérdida de Tiempo; si es así, utiliza el formulario para decirme por qué. Gracias 🙂

Los X Mandamientos del Teletrabajo

Yo Teletrabajo, tú teletrabajas, ellos vaguean

La madurez consiste en sospechar cuando firmas un contrato y lo primero que te dan es un ordenador portátil y un teléfono móvil de empresa. Significa que a partir de ese momento tú eres en ti mismo un puesto de trabajo. Yo hace años que lo soy, tengo la suerte de poder trabajar en un cafetería mientras espero entre dos reuniones, o en el asiento de atrás de un Taxi mientras voy camino a un cliente, o en la zona de embarque de un aeropuerto, o incluso en un tren. He llegado a trabajar mientras esperaba en el pediatra. No hay nada como coger el AVE de las 7 de la mañana y ponerse a trabajar mientras el resto del pasaje ronca plácidamente a tu alrededor. Sí amigos, soy una de esas personas que han sido Bendecidas con la posibilidad de trabajar en cualquier lugar y en cualquier momento.

Teletrabajo

Don’t ask, don’t tell (Imagen de moqub)

No es porque escriba este post en mis vacaciones de Navidad, pero lo cierto es que para muchas personas la posibilidad de teletrabar es una lotería. Es algo que se tiene o no se tiene sin saber muy bien por qué; sin que quede del todo claro qué hace que en sus empresas algunas personas puedan teletrabajar, y otras no.

Lo ideal sería que hubiera un Manual de procedimientos, un documento compartido por toda la organización donde se defina claramente el modelo de Teletrabajo, las condiciones y los requisitos; de manera que quede con claridad meridiana lo que se puede hacer, cómo se puede hacer y quién lo puede hacer. Sin embargo, en muchas empresas esto es una quimera. La mayor parte de las veces queda por tanto un sentimiento de arbitrariedad y una sombra de sospecha: si no te dejan teletrabajar es porque eres un vagazo.

De todas maneras, una cosa está clara: Teletrabajar es una de las máximas expresiones de la organización personal del tiempo. Y para hacerlo bien es necesario conocer…

Los X Mandamientos del Teletrabajo

Moses

Hola amigos, soy Charlton Heston y os traigo los X Mandamientos del Teletrabajo (Imagen de Superfloop)

¿Qué es teletrabajar? Para muchas personas, teletrabajar es básicamente, trabajar en chándal desde casa. (He dicho chándal por no decir pijama) Pues eso es un ERROR. Es un error la definición y es un error trabajar en pijama (siempre he dicho que uno de los riesgos del teletrabajo es la decadencia de las personas)

Teletrabajar es mucho más. Es desligar el desempeño de un profesional del lugar físico donde realiza su actividad. Este es en muchos casos el quid de la cuestión, por tanto, merece la pena que lo convirtamos en el Primer Mandamiento del Teletrabajo.

I Mandamiento del Teletrabajo: Si tu trabajo está ligado a la ubicación física desde donde se realiza, es incompatible con Teletrabajar. Punto. No le des más vueltas.

Una vez solventado este pequeño detalle, podemos seguir. Teletrabajar es además permitir a las personas que organicen su tiempo, de forma que determinen cómo y cuándo acometen sus tareas, lo que de alguna manera refuerza su responsabilidad y su capacidad de gestión. Pero eso no significa que todo sean maravillas, también tiene sus inconvenientes. Partiendo de la base de que no eres autónomo o freelance, vamos a repasar exactamente los beneficios e inconvenientes que tiene teletrabajar.

1. Autonomía y Responsabilidad

Las personas que teletrabajan ejercitan su autonomía, ya que son ellos mismos los que se organizan su propio tiempo. Dado que no tienes que desplazarte a la oficina, eliminas esa sensación de pérdida de tiempo que supone el transporte público, los atascos, y las esperas innecesarias. Poder organizar tu propio tiempo es uno de los mayores placeres de la vida.

Sin embargo, para poder ejercitar esta autonomía, tienes que haber dado muestras de que sabes cómo planificarte para cumplir tus objetivos, de manera que no sólo seas capaz de definir cuándo vas a finalizar tus tareas, sino que además puedas anticipar las posibles dependencias u obstáculos que lo impidan. También es necesario que hayas demostrado que sabes “levantar la mano” con la suficiente antelación como para que los problemas se puedan gestionar.

II Mandamiento del Teletrabajo: Si no has demostrado que eres una persona responsable, nadie te va a dar la oportunidad de que organices tu propio tiempo. Y menos todavía si saben que vas por el nivel 700 en el Candy Crush, te acabas de comprar una PS4 o acaban de empezar las rebajas

Esto es importante. Si eres una persona que requiere constante supervisión por parte de tus responsables no te molestes en apuntarte al programa de teletrabajo, ni en solicitar que se monte uno si es que no lo hay. Si lo piensas por un momento verás que tiene sentido: si necesitas que haya alguien pendiente de ti para que puedas trabajar, eres tú el que tiene que estar disponible para que te supervisen. Esto es así. Si teletrabajases, estarías aumentando la carga de gestión de tu supervisión, y por definición, nadie quiere que aumente su carga de gestión a costa de perseguirte.

2. Comunicación formal e informal

Es siglo XXI es (de momento) el siglo de las Redes Sociales. De las personas conectadas. De las personas que colaboran desde cualquier parte del mundo. De la globalización. De las empresas que prestan servicios en múltiples países. De las factorías de software en la India, Latinoamérica o en Provincias. De los equipos de trabajo deslocalizados. Cada vez hay más herramientas que nos permiten comunicarnos en tiempo real. Es una realidad la masificación del ADSL, que permite que las videoconferencias con Skype o Google Hangout desde tu casa vayan como un tiro. Y no nos engañemos, todo el mundo tiene tarifa plana de voz en el móvil. Los que somos “trabajadores del conocimiento” hace años que disponemos de entornos de gestión documental, de colaboración, de gestión de proyectos… Hay entornos de trabajo colaborativos en la nube que permiten que varias personas editen en tiempo real un mismo documento o una hoja de cálculo a la vez. Cada vez es más fácil que un equipo de trabajo esté formado por personas que no necesitan estar juntas para producir resultados.

work naked

NI LO SUEÑES (Imagen de jfilip)

Porque no trabajar en una oficina no quiere decir trabajar solo. Si formas parte de un equipo tienes que estar disponible para el equipo. La mayoría de las empresas han llegado a la conclusión de que las personas tienen que estar disponibles de 9 a 18h, así que si dentro de esa franja  alguien necesita contactar contigo y no lo consigue, posiblemente se vaya a sentir frustrado y decepcionado. Si casualmente es tu jefe date por jodido (Nota: esta relación no es transitiva)

III Mandamiento del Teletrabajo: Trabajar desde casa no quiere decir trabajar solo. Si formas parte de un equipo, tienes que estar disponible para tu equipo. Para eso se inventaron los horarios.

Pero que se pueda no quiere decir que se deba. Muchas veces el contacto directo favorece la productivad de los equipos o la calidad de su trabajo. ¿Cuántas veces has oído a compañeros tener una discusión sobre el alcance de un requisito y te has tenido que dar la vuelta para aclararlo? ¿O sobre cómo implementar una funcionalidad? Exacto: hay una comunicación informal que ocurre de manera fortuita, sin que nadie tenga que programar una call o abrir un hangout, una comunicación que es inherente al ser humano y que no ocurre cuando trabajamos en casa.

IV Mandamiento del Teletrabajo: Cuando la presencia física y el contacto humano favorecen la productivad del equipo o la calidad de su trabajo, las probabilidades de que puedas teletrabajar se reducen drásticamente.

Lo que nos lleva a la importancia de la cohesión del equipo. Formar un equipo significa compartir, y por muchas herramientas que se pongan a disposición de las personas, nada puede sustituir al contacto directo y personal. Por tanto, en aquellos casos en los que este contacto personal es un catalizador, lo más normal es que el responsable del equipo prefiera que la gente esté junta. Eso no quita que puedas teletrabajar de manera puntual (algo es algo)

3. Concentración y Aislamiento

Una de las grandes ventajas del teletrabajo es que reduce drásticamente las interrupciones. No se vosotros, pero yo tengo comprobado que cuando estoy en casa recibo aproximadamente la cuarta parte de interrupciones que cuando estoy en la oficina. Trabajar sin interrupciones es un lujo: permite maximizar nuestra productividad, la consecución de nuestros objetivos y nuestra sensación de utilidad. Todos sabemos lo difícil que se nos hace manejar las interrupciones en el día a día, y más todavía cuando alguien físicamente viene y se sienta a nuestro lado.

V Mandamiento del Teletrabajo: Si el hecho de que alguien te vea o no te vea es determinante para que te interrumpa o no te interrumpa, el hecho de desaparecer de vez en cuando favorecerá tu capacidad de concentración. Vende tu teletrabajo como una necesidad para lograr tus objetivos si son los de tu empresa.

Yo personalmente teletrabajo cuando necesito aislarme del mundo, porque se que en la oficina no hay manera. Sin embargo, este aislamiento puede ser pernicioso en sí mismo. Trabajar sólo favorece la concentración, pero impide la participación en el día a día de la empresa. Y sinceramente, hay que estar. Una empresa es un lugar vivo, donde no dejan de ocurrir cosas y donde a todas horas se toman decisiones (salvo en las Empresas Z, por supuesto) Si tienes interés por crecer profesionalmente, te interesa estar en el meollo del asunto, en el día a día. Te interesa estar delante cuando haya problemas que solucionar, decisiones que tomar; cuando haya que decir “no os preocupéis, que ya me encargo yo”. ¿Por qué? Pues porque en eso consiste crecer profesionalmente: en aumentar tu capacidad para resolver problemas. Y si no estás tú, tranquilo, seguro que estará otro.

VI Mandamiento del Teletrabajo: Si teletrabajar te aleja de los centros de toma de decisión, valora si te interesa estar lejos de los centros de toma de decisión.

4. Separación personal / profesional

Muchas personas consideran que el teletrabajo favorece la conciliación de la vida familiar. Hace mucho que se acabó aquello de trabajar 40 años en la misma empresa; los nuevos modelos de relaciones laborales hacen que una persona pase por varias empresas a lo largo de su vida. Los que trabajamos en el sector TIC cambiamos incluso de cliente varias veces al año. Eso significa que uno nunca sabe dónde va a tener que ir a trabajar el mes siguiente. A veces, empezar a trabajar desde casa te permite dejar al niño en la guarde, aprovechar un par de horas desde casa y aparecer por la oficina a las 10:30, después de recorrer la ciudad sin a penas tráfico. Una hora a la que muchos todavía no han vuelto del “desayuno”.

Aquellos que no tienen que dejar a los niños en el cole y mantienen su rutina de madrugar son sin duda personas mucho más productivas. Empezar a trabajar en casa a las 8 de la mañana, y no tener que pasarse una agotadora hora repartiendo codazos y empujones en el transporte público, o perdiendo la paciencia en un atasco, supone de media una hora y media de ventaja sobre el resto.

VII Mandamiento del Teletrabajo: Date una ducha por la mañana. Afeitate. No hace falta que te pongas corbata o taconazos, pero no trabajes en pijama. No seas un ejemplo para todas aquellos que dicen que el trabajar desde casa degrada a las personas.

Sin embargo, aunque a priori trabajar desde casa te hace más productivo al evitar todos esos tiempos muertos y te da tiempo para otras cosas (por ejemplo, ir a correr), es importante que tengas un espacio de trabajo, separado del espacio en el que vives. Es importante la disciplina, saber separar física y psicológicamente cuándo estás trabajando y dónde lo haces. Tu salón es tu salón, no es tu despacho. Y sobre todo, no te levantes cada media hora a mirar qué hay en la nevera.

VIII Mandamiento del Teletrabajo: Psicológicamente es recomendable separar tu faceta personal de tu faceta profesional. No trabajes en el salón de tu casa, hazte un despacho. Y recuerda que no es bueno que el hombre esté solo.

Lo cierto es que el hecho de trabajar en casa puede además tener efectos psicológicos, puesto que el ser humano necesita relacionarse con otras personas  para evadirse. En las oficinas, quieras que no, hay momentos de relajación en los que las personas se evaden del trabajo para hablar del fútbol, de lo que han hecho el fin de semana, o del programa de anoche. En algunas oficinas, incluso la gente practica el sexo de manera furtiva. Cuando teletrabajes tienes que buscar estos momentos de evasión personal (me refiero a interactuar con otras personas, no al sexo furtivo, que os conozco) Por eso cada vez están más de moda los espacios de co-working. Los anglosajones inventaron hace un siglo el denominado síndrome de cabin fever, que consiste en la sensación de claustrofobia que padecen las personas que se quedan aisladas en un espacio pequeño durante largos periodos de tiempo haciendo siempre lo mismo.

Cabin Fever

Es mejor no tener hachas a mano cuando teletrabajes (Imagen de tellmewhat2)

El exponente más significativo de cabin fever es el que sufrió la familia Torrance durante su estancia en el Hotel Overlook en el invierno de 1977, que dio lugar a los hechos narrados por Stephen King en su novela The Shining.

5. Conocer tus objetivos

Por último, pero no por ello menos importante. Para poder Teletrabajar, tienes que saber organizarte. Es decir, tienes que conocer:

  • Cuáles son tus objetivos. ¿Qué es exactamente lo que tienes que hacer? ¿Lo tienes claro? Si está sujeto a interpretación y subjetividad, ¿has aclarado las dudas? ¿Tienes un deadline? ¿Estás de acuerdo con él?
  • Cómo reportar el avance. Eso no quiere decir que tengas que estar diciendo cada hora lo que has hecho. Sólo quiere decir que cuando te pregunten debes ser capaz de responder de forma clara y objetiva el avance en tus tareas, y lo que te queda para terminar.
  • Cómo anticipar las dependencias externas. Si hay factores externos que impiden que tu trabajo avance debes comunicarlos lo antes posible. Si ya es malo ver a gente perder el tiempo en la oficina, piensa en la imagen mental que tendrán de ti tus responsables si saben que no puedes avanzar y además no pueden verte. The Horror.
  • Como saber que has terminado. Debes tener claros los criterios (a ser posible, concretos y objetivos) que usarán tus responsables para validar que has acabado con éxito la tarea que te han encomendado.

No es de extrañar que ese sea precisamente el siguiente Mandamiento.

IX Mandamiento del Teletrabajo: Ten claros tus objetivos, cómo vas a reportar su avance y la forma en que vas a demostrar que los has conseguido.

Exacto. Se lo que estás pensando. Que hemos llegado al verdadero problema: como habrás podido comprobar, la mayoría de las empresas no pueden asumir que sus empleados teletrabajen por su incapacidad organizativa de definirles objetivos concretos, mecanismos de seguimiento y criterios de aceptación.

X Mandamiento del Teletrabajo: Si tu organización no es capaz de definirte objetivos, medir su avance y validar su cumplimiento, es una organización incomplatible con Teletrabajar. Punto. No le des más vueltas.

Fight for your rights (to party)

Espero que ahora que conoces los X Mandamientos del Teletrabajo puedas ser consciente de si eres o no un candidato a realizarlo. ¿Lo eres? El primer paso es saber si eres una persona que ha acreditado ser responsable en el desempeño de tu trabajo. Si no lo eres, no pierdas el tiempo. Yo soy de los que por defecto piensa que las personas son honradas y responsables, salvo que se demuestre lo contrario; pero no todo el mundo es así.

Si en tu empresa no hay un plan de teletrabajo, enhorabuena: creo que en este post tienes los argumentos que necesitas para proponerlo y defenderlo con bastante coherencia. Sin que tu responsable piense que en realidad lo que quieres es quedarte en casa en pijama viendo pornografía (VALE, YA LO HE DICHO)

Sin embargo, no pierdas el tiempo. Ten presente que los X Mandamientos del Teletrabajo se resumen en dos:

  • Si tu trabajo está ligado a la ubicación física desde donde se realiza, es incompatible con Teletrabajar. Punto. No le des más vueltas.
  • Si tu organización no es capaz de definirte objetivos, medir su avance y validar su cumplimiento, es una organización incomplatible con Teletrabajar. Punto. No le des más vueltas.

Ya me contarás.

Delegar es Hacer Más Cosas

El infierno son los otros

Hace días vimos que el principal motivo por el que nos cuesta lograr nuestros Objetivos es una gestión ineficaz del tiempo, sobre todo porque nos dedicamos a hacer cosas que son Urgentes para otra persona pero No Importantes para mí. Hay muchos términos técnicos que definen este tipo de tareas: “movida”, “fuego” y “marrón” (la más habitual). Dejar que esas situaciones dirijan nuestra actividad profesional acaba suponiendo que las tareas que nos hemos fijado para conseguir Nuestros Objetivos no avancen. Si nuestros objetivos no avanzan pero estamos todo el día haciendo cosas, tendemos a sentir  frustración personal y sensación de pérdida de tiempo.

Bien, admitamos que salvo las setas, todos tenemos Objetivos en la vida y lo más normal además es que estemos tratando de conseguirlos. Siento si lo que os voy a decir suena crudo, pero todos somos herramientas para que otros consigan sus objetivos en el ámbito laboral (en el personal también, pero esto no es un consultorio sentimental)

En una empresa hay tres tipos de relaciones: la del de arriba con el de abajo, la del de abajo con el de arriba, y las de los que están a los lados. Todos tienen sus objetivos. Todos tienen muchas cosas que hacer. Todos tienen poco tiempo. Exacto: una oficina es un lugar lleno de gente dispuesta a encalomarte sus marrones como te descuides.

Boba Fett

“Me levanté un momento a la máquina del café y ¡BANG! me enmarronaron” (Imagen de Stéfan)

La buena noticia es que si nosotros, con nuestro trabajo, hacemos que otras personas consigan sus objetivos, ¿será posible a su vez que otras personas con el suyo nos ayuden a conseguir los nuestros? Supongo que sabéis que la respuesta es , lo que pasa es que a lo mejor no sabéis cómo lograrlo.

Delegar es Hacer Más Cosas

Si tuviera que hacer un ránking sobre las palabras más gastadas, pisoteadas, manoseadas y prostituídas del ámbito laboral, supongo que tendría que echar a cara o cruz si la número uno es “DELEGAR” o “TALENTO”. Delegar es traspasar a otra persona la realización de una tarea para conseguir unos objetivos.

A través de la delegación, conseguimos centrar nuestro tiempo en actividades que consideramos Urgentes e Importantes, o No Urgentes pero Importantes; siendo la palabra “Importantes” el factor común. No podemos Delegar aquello que es Importante para nosotros. Tengamos en cuenta que DELEGAR no es COMPARTIR, ni AYUDAR ni COLABORAR.

  • Las actividades que son Importantes para nosotros, tenemos que hacerlas nosotros. No necesariamente tenemos que hacerlas solos, lo mismo tenemos que buscar a alguien que Colabore o nos Ayude.
  • Las actividades Urgentes que no son Importantes, las tienen que hacer otros. Otros en los que delegamos. A los que podremos Ayudar, etc.

Si ejercemos una delegación efectiva, compartimos parte de nuestro ámbito de trabajo con otras personas, por lo general, debajo de nosotros en el escalafón de la organización. Así que Delegar es hacer más cosas, porque te permite dedicar tu tiempo a aquello que es Importante para ti, a estar más cerca de tus objetivos personales. Pero ademas, Delegar hace que otras personas crezcan profesionalmente.

Robin

“Caracolas, ¿qué no me dijo Batman que podría aparcar el Batmóvil?” (Imagen de bounce)

Efectivamente, cuando delegamos, no sólo conseguimos invertir mejor nuestro tiempo; además desarrollamos y formamos a nuestros colaboradores en aspectos en los que quizá no se sientan cómodos, o no sean su labor habitual. Les obligamos a resolver problemas nuevos, problemas diferentes. Les hacemos pensar. Habrá excépticos que se rían de esto, pero Delegar aumenta la motivación de los profesionales porque les permite asumir nuevos retos y tomar nuevas decisiones (imagino que habrá personas que no quieren asumir nuevos retos ni crecer profesionalmente, pero ese es su problema)

Qué coño, en todas las empresas debería haber alguien asegurándose que todo el mundo delegase algo cada cierto tiempo. Menos los becarios, claro. Los becarios deberían ser auténticos yonkis de la delegación, deberían ir por los pasillos buscando gente a la que quitar marrones de encima para hacerlos ellos. Y así, de abajo a arriba. Yo siempre he pensado mi trabajo consistía en resolver los problemas de mi jefe.

En fin, personalmente creo que Delegar es una de las mejores prácticas de gestión de todos los tiempos, algo que se debería enseñar en las Universidades y en las Escuelas de Negocio. Delegar es uno de los principios de la gestión del tiempo. Pero para que funcione, hay que saber cómo.

Los principios de la Delegación

Si Delegar fuese fácil, no habría necesidad de pasarse un domingo por la tarde escribiendo sobre ello. Hay algo esencial para Delegar, tanto, que merece ser enunciado como una Ley Natural.

Primera Ley Natural de la Delegación: Se Delega la AUTORIDAD, pero nunca la RESPONSABILIDAD

Esto es importante. La Responsabilidad sobre la tarea y sus resultado siempre es nuestra. Lo que delegamos es la autoridad para que otra persona la haga en nuestro nombre. Por eso, cuando delegamos, es fundamental que junto con la autoridad para realizar una tarea, nos aseguremos de haber transmitido los Objetivos de la misma. Es decir, la persona tiene que tener claro qué debe lograr y cómo saber si lo ha logrado. Pero qué va a hacer para conseguirlo es asunto suyo, debe tener la capacidad de decidir la forma en que va a asumir ese trabajo, de elegir los medios que va a emplear y la forma de emplearlos.

Segunda Ley Natural de la Delegación: Define claramente el OBJETIVO y la forma de medir su CUMPLIMIENTO

Cuando delegamos, estamos cediendo a otra persona la capacidad de toma de decisión según sus propios principios. Por otra parte, al Delegar también es importante que establezcamos las reglas de la delegación, la forma en que vamos a medir los resultados y los puntos de control que vamos a fijar para comprobar el avance. Esto es muy importante, porque al Delegar no nos estamos deshaciendo de una tarea. Hemos dicho que Delegar supone entregar la Autoridad para hacer un trabajo, pero la Responsabilidad de que se lleve a cabo con éxito sigue siendo nuestra.

Tercera Ley Natural de la Delegación: Cuando delegamos, no perdemos el control de la tarea; porque DELEGAR no es lo mismo que ABDICAR

Por último, recuerda que para que la delegación sea efectiva y permita que las personas se desarrollen, tienes que dejarles que tomen decisiones. La persona en la que le delegues tiene que hacer las cosas a su manera, como considere que es correcto; y tú tienes que marcarte puntos de control para ver si lo está haciendo bien. O para ayudarle si te lo pide. Pero no caigas en la trampa de decirle a la persona cómo tiene que hacer su trabajo.

Cuarta Ley Natural de la Delegación: No existe la Delegación sin Autoridad

Si le dices a la gente cómo tiene que hacerlo le estás quitando autoridad, te estás cargando todos los efectos beneficiosos de su crecimiento porque estás convirtiendo a alguien en el Chico de los Recados, y nadie quiere ser el Chico de los Recados.

Al Capone

Al Capone empezó siendo el chico de los recados de Johnny Torrio (Imagen de The-Lane-Team)

Tres motivos por los que no delegamos

Si Delegar es tan bueno para ti, y tan positivo para tus colaboradores, ¿por qué no lo haces? Principalmente, por tres motivos, todos ellos relacionados con tu inseguridad personal.

  1. No delegas porque las personas que trabajan contigo no están capacitados para hacer el trabajo. Esto es lo mismo que pensar que las personas que te rodean son básicamente un hatajo de inútiles. Al fin y al cabo, el único que sabe cómo se hacen bien las cosas eres tú, los demás no tienen ni puta idea. Y no tienes tiempo de explicarles cómo lo tienen que hacer, estás muy liado. La van a cagar y luego te va a tocar a ti arreglarlo. Y ya sabes lo que dice el refrán, “si quieres hacer algo bien, hazlo tú mismo”. El primer motivo para no Delegar es que no confías en la gente con la trabajas. Debe ser bastante triste trabajar con gente en la que no confías. ¿Por qué lo haces? Deberías buscar gente nueva. Aunque claro, a lo mejor es más fácil que seas tú el que cambies de empresa.
  2. No delegas porque tienes miedo a ceder Autoridad. Crees que Delegar es perder poder. En ese caso, deberías reflexionar sobre el capítulo anterior. Cuando delegas no pierdes la responsabilidad sobre la tarea; mantienes el control de la misma, eres el que dice lo que hay que hacer, el que determina si se ha conseguido, y al que reportan cada cierto tiempo. Además, ¿qué necesidad tienes de tener poder sobre cosas que No Son Importantes?
  3. No delegas porque no sabes organizar el trabajo de otras personas. No sabes explicarles qué tienen que hacer, ni sabes determinar cómo van a conseguir su trabajo, ni eres capaz de organizarte para medir el seguimiento. Tienes miedo de que al Delegar no vas a saber conseguir que otras personas alcancen los objetivos que les planteas, o que lo hagan de otra manera diferente a la tuya. De otra manera mejor. Tienes miedo de que te dejen en entredicho. No quieres dar oportunidades a otras personas no sea que brillen más que tú. Cuando en realidad, si lo piensas bien, cuando delegas refuerzas tu liderazgo, porque precisamente cuando las personas crecen y desarrollan sacan lo mejor de sí mismas. Y eso ocurre gracias a ti.
Von Karajan

Herbert Von Karajan no lo hubiera logrado sin la Orquesta Filarmónica de Berlín (Imagen de music2020)

Por si acaso te queda alguna duda, recuerda que el motivo subyacente de la delegación es puramente egoísta: vas a Delegar las tareas Urgentes pero No Importantes, aquellas que hacerlas no te aportan valor y que te alejan de tus Objetivos. La próxima vez que tengas la oportunidad de hacerlo, delega. Aunque sea, hazlo por ti.

La Tiranía de lo Urgente

Lo Urgente es enemigo de lo Bueno

Teníamos un poco abandonado esto de la gestión del tiempo. Hemos estado dándole muchas vueltas a un tema recurrente, que es aprender a definir lo que es Importante. Por si te lo has perdido, lo puedes leer aquí, aunque el resumen básicamente es:

  1. tener claros nuestros objetivos. “Qué queremos hacer.”
  2. tener claras nuestras tareas. “Cómo vamos a conseguirlo.”
  3. tener claras nuestras prioridades. “Cómo saber si tengo o no que hacer algo.”

Bueno, todo esto nos sigue adentrando en la reflexión de cómo aprovechar mejor el tiempo. Mejor ¿desde qué punto de vista? Desde el tuyo, obviamente. Aprovechar mejor el tiempo no se trata de una cuestión de trabajar más o trabajar menos horas, o de centrarse en la familia, o en los amigos. Una cosa está clara, y es que si dedicamos nuestro tiempo a las cosas que son importantes para nosotros (sean las que sean, que yo ahí no me meto) entonces estaremos contentos porque veremos cómo avanzamos hacia nuestros objetivos. Mientras que si las dedicamos a otras cuestiones que no son importantes para nosotros, nos sentiremos frustrados precisamente por lo contrario. Solamente por haber compartido estas reflexiones y haberos hecho pensar ya podría poner en mi tarjeta que soy un coach (aunque no lo voy a hacer hasta que escriba un libro)

Esperando

Vaya asco de cartas. Si no entra nada urgente en 5 minutos me voy al Club de Oficiales (Imagen de josemite23)

Bien, hemos pensado, hemos definido nuestros Objetivos, tenemos una idea de cómo lograrlos, hemos entrado en un proceso de priorización de nuestras tareas y nos hemos organizado la vida para ser aquello que queremos ser. Y entonces todo se va a la mierda porque sin saber cómo, nos hemos convertido en bomberos.

La Tiranía de lo Urgente

Estoy seguro que quién más quién menos se ha visto sometido por la cruel tiranía de lo Urgente. Tenemos nuestra planificación tareas y prioridades, y de repente algo Urgente (es decir, algo que requiere mi atención) se cuela y desplaza a algo Importante (necesario para que yo cumpla mis objetivos).

Atender cosas Urgentes nos genera una falsa sensación de utilidad. Sentimos que hacemos cosas, que solucionamos problemas, que hacemos que las cosas avancen. Pero ¿qué cosas? ¿qué problemas? ¿Los nuestros? ¿O los de otros? Sí amigos, si vivimos solucionando problemas Urgentes a lo mejor sólo somos máquinas en el engranaje de los objetivos de otra persona. La sensación de frustración y de sentirse utilizado existe por algo. Ser un hamster en una rueda existe por algo. Recuerda: apagar fuegos es lo que tienes que hacer si eres un bombero.

Bombero

Yo aquí apagando fuegos y la compra sin hacer (Imagen de Trico741)

Hay una herramienta muy sencilla para aprender a dar a cada problema la atención que merece. Se llama “Matriz de Eisenhower”. Sí, sí, ese Eisenhower. Uno que fue el Comandante en Jefe del SHAEF (Mando Supremo de la Fuerza Expedicionaria Aliada), donde sirvieron 8 Ejércitos. No es que fuese un emprendedor ni un gurú, pero reconozco que el tio era un genio planificando, y llegó a Presidente de USA, así que a mí como referencia me vale. La Matriz de Eisenhower es un cuadrado de 2 x 2 en el que se etiquetan las filas y columnas con los rótulos “Importante”, “No Importante”, “Urgente” y “No Urgente”. No sólo nos permite clasificar actividades según el criterio de Importancia y Urgencia, sino que además nos propone cómo encarganos de ellas.

cuadrante

La Operación Overlord era Importante pero no Urgente, por eso tardaron casi 2 años en llevarla a cabo

La idea es básicamente ser capaz cada uno de colocar sus cosas que hacer en una de estas cuatro categorías. Recordemos que “Importante” es aquello que desde tu punto de vista debes hacer para conseguir tus objetivos, y “Urgente” es aquello que requiere tu atención.

  1. Cosas “Importantes” y “Urgentes” pues hay que ponerse a hacerlas. Sobre este punto no hay discusión. La tiranía de lo urgente es un poco más llevadera cuando las cosas son importantes; al menos uno siente que está acercándose a sus objetivos…
  2. Cosas “Importantes” pero no “Urgentes” son aquellas que nos acercan a nuestros objetivos en el medio y largo plazo.  En estas actividades son las que tenemos que trabajar nuestra gestión del tiempo y planificación. Aquí corremos el riesgo de perder de vista las cosas porque no son urgentes, por eso viene bien usar herramientas que te las recuerden, para no dejar que el día a día las entierre. De esta forma, irá pasando el tiempo, y si hemos ido dejando nuestra tarea de lado por otras (o porque hemos estado procrastinando perroneramente) llegará un día en que la veremos amenazadora en el horizonte y o bien nos ponemos a ello, o acabará siendo “Urgente” y se moverá de cuadrante. Siempre y cuando esté recogida en la herramienta de gestión que nos funcione (se llame Evernote, se llame Calendar o se llame Moleskine, pero por favor, que no se llame Post-it) no se nos olvidará y la acabaremos haciendo.
  3. Cosas “Urgentes” pero “No Importantes”. Si requieren nuestra atención, pero no son importantes para nosotros, es que lo son para otra persona. Por ejemplo, llamadas telefónicas, mírame esto, oye vente que hay una reunión, etc. Hace falta mucha disciplina para gestionar las tareas que hay en este cuadrante. Supone uno de los grandes temores, que es el miedo a decir “No” (en sus múltiples variantes) Es uno de los “quid de la cuestión” de la gestión del tiempo, desde mi punto de vista: romper la barrera psicológica de decir “No”. Obviamente, todo el mundo tiene alguien a quién no se siente cómodo diciendole “No”. Un jefe, un cliente, tu pareja, tu madre… Asumo que al cabo del día o de la semana, se me colarán muchas cosas “Urgentes” pero “No Importantes”; pero al final el ser humano es un animal de costumbres. Nosotros nos podemos acostumbrar a decir “Ahora no puedo, estoy terminando (lo que sea)”, de la misma forma que los demás se acostumbrarán a que no tenemos ningún problema en ayudar, pero no a cualquier precio. Otra disciplina a ejercitar es la delegación, que consiste en asumir que no es bueno que nos echemos todo a la espalda, pensando que los demás son unos inútiles que no van a saber hacerlo bien. Otro día hablaremos sobre la delegación.
  4. Cosas “No Importantes” y “No Urgentes”. También llamadas “ladrones de tiempo”. Esas cosas que nos distraen y nos hacen “perder” el tiempo. Una de las premisas de la necesidad de gestionar el tiempo de cada cual es que es limitado, que no tenemos suficiente tiempo para hacer lo que queremos/tenemos. Los ladrones de tiempo son precisamente estas actividades que consumen nuestro tiempo productivo, y nos alejan de nuestros objetivos, produciéndonos además una sensación negativa. Al menos, cuando nos dedicamos a actividades del cuadrante 3 podemos dejarnos llevar por la sensación de que estamos “contribuyendo”, no a nuestros objetivos pero sí a otros (los de mi jefe, los de mi cliente, los de mi mujer…) Ejemplos de ladrones de tiempo puede ser: el exceso de socialización (el cafecito, el whatsapp), el exceso de burocracia, creerse que hay que tener el Inbox a 0, etc. Ojo, si te has marcado como objetivo en la vida tener 1 millón de amigos, entonces el tiempo que pasas en Facebook se considera cuadrante 2.

Cambia de Cuadrante

¿Cuanto tiempo pasas en los cuadrantes 3 y 4? Son los responsables de que te metas en la cama y pienses “me he pasado el día ocupado, pero no he hecho nada”. O que te quedes currando en la oficina hasta las mil, suponiendo claro que en tu empresa no te obliguen a hacer el trabajo de dos personas, que eso también pasa, jeje. Siempre he pensado que el problema de que obliguen a hacer el trabajo de dos personas suele ser que te paguen sólo el sueldo de una.

Salir de ellos requiere disciplina y fuerza de voluntad. Disciplina porque si no has hecho el ejercicio de saber tus objetivos y cómo vas a conseguirlos, y qué es “importante” para tí, nunca vas a poder salir de las cosas que son importantes para otros… para otros que sí tienen claros sus objetivos y piensan que tú puedes ser un aliado, un facilitador, un peón… Y fuerza de voluntad, para no ceder al chantage emocional, a las ganas de postergar tus actividades, a la pereza, a la falta de interés, y sobre todo, al miedo a que los demás te pongan una cruz cuando vean que no pierdes el culo cada vez que te piden algo.

Disciplina

Parece que alguien necesita un poco de Disciplina (Imagen de Chuckumentary)

Una reflexión sobre este último punto. La vida es una cuestión de equilibrio. A veces tú serás necesario para que otra persona consiga sus objetivos (por ejemplo, que tu jefe tenga material para contar a un nuevo cliente) y otras veces será otra persona la necesaria para que tú consigas los tuyos (por ejemplo, que tu jefe te de un ascenso). Es necesario por tanto buscar ese equilibrio, o al menos tener claro que hay que hacerlo. Como suele decirse sobre los problemas, el primer paso para solucionarlos es reconocerlos.

Una eficaz gestión del tiempo supone trabajar principalmente en el cuadrante 2. Desde mi punto de vista, las personas que se pasan el día en el cuadrante 1, cuando todo es “importante” y “urgente” bien… es porque llevan un uniforme azul, cascos con visera, conducen camiones rojos y en Navidad posan desnudos en un calendario (hay que ver cómo les gusta a los bomberos salir con el culo al aire), o porque no ha hecho una adecuada planificación del tiempo.

¿En qué cuadrante pasas tú la mayor parte de tu tiempo?

Aprende a adquirir nuevos Hábitos

El Hábito no hace al Monje

Todos tenemos nuestros hábitos. Nuestras rutinas. Forman parte de nuestra vida, son conductas que hemos incorporado a nuestro comportamiento, cosas que hacemos sin pensar. Como ponernos el reloj en la muñeca derecha (o la izquierda, según nos guste a cada uno). Nadie se para a pensar en qué muñeca se pone el reloj; la decisión en todo caso es qué reloj concreto ponerse según el día, o la ropa. Sin embargo, nuestros hábitos y nuestras rutinas no son necesariamente positivos. Por eso es importante que podamos elegirlos.

De vez en cuando llegan esas épocas del año en que nos paramos a pensar. Los que tenemos objetivos, hacemos repaso y comprobamos si los estamos alcanzando o no, y nos proponemos acciones de mejora. Los que no los tienen, empiezan a plantearse tener alguno. Y en ambos casos, surge la necesidad de incorporar nuevas conductas a nuestro comportamiento.

Por eso en Septiembre salen las colecciones por fascículos, que nos introducen el hábito de gastarnos 10€ o 20€ todos los domingos durante 6 o 7 meses.

Santísima Trinidad

El Santísima Trinidad, 4 puentes, 140 cañones y 375 fascículos semanales (Imagen de Rafael Gómez http://micamara.es)

Sin embargo, adquirir un nuevo hábito no es sencillo. Requiere:

  • Reflexión personal para identificar aquellos hábitos que deseamos cambiar
  • Interiorizar una declaración del beneficio que esperamos conseguir con el hábito
  • Disciplina para mantener la constancia y no abanadonar durante el periodo de incorporación del hábito

Recuerda: Cuando adquieres un nuevo hábito es posible que necesites saber cómo gestionar tu tiempo. Lo más seguro es que tengas que renunciar a hacer otras cosas que son Menos Importantes. Así que necesitas saber Qué Es Importante.

El proceso del Cambio

Si los gimnasios, academias de inglés y demás tienen un modelo de negocio basado en “pagas 6 meses por menos de lo que te cuestan 2” es por algo. Es porque saben que en realidad vas a dejarlo en 2 semanas. Porque saben que hay un proceso de cambio para la adquisición del nuevo hábito que muy pocas personas llegan a completar. Porque saben que la gente abandona.

Gimnasio

En mi gimnasio hay lista de espera para la matrícula (Imagen de Camping Marjal Costa Blanca)

El proceso de adquisición de un hábito pasa por 4 fases:

  • Duda. Durante la fase de Duda, nos planteamos la necesidad de cambiar alguna de nuestras actitudes, o de incorporar otras nuevas. Es importante que determinemos claramente que el hábito que vamos a adquirir supone una ventaja objetiva y medible en nuestra vida, para no perderlo de vista.
  • Buenas Intenciones. La fase de Buenas Intenciones puede llegar a ser efímera. Hemos decidido empezar a correr y nos hemos comprado unas zapas de 180€, unos pantalones molones, una camisa de esas de no sudar y hemos puesto música motivacional en el iPhone. Además de gastar invertir, en esta fase es muy importante planificar qué espacio va a tener el nuevo hábito en nuestra vida. Por ejemplo, si lo que queremos es salir al monte todos los domingos es importante que reorganizamos nuestra semana y agendas personales para que el domingo por la mañana sólo tenga una cosa que hacer, que sea ir al monte. Si tengo que poner lavadoras o recuperarme de resacas, posiblemente nunca pase de la fase de Buenas Intenciones.

Ley Natural: Ya lo hemos hablado muchas veces: cuando tengas objetivos personales para los que necesites hacer tareas, añádelas a tus calendario, lista TODO, o lo que sea que uses para organizarte, o nunca encontrarás tiempo para hacerlas.

  • Flaqueza. En la Fase de Flaqueza, las viejas rutinas, que permanecían latentes, vuelven con fuerza para decirnos que las echamos de menos. Sabes que antes o después vas a tener una fase de Flaqueza. Puede que no te apetezca salir a correr porque hace mal tiempo, o unos amigos te han llamado para salir. Los factores clave para lograr superar esta fase son: disciplina (tener presente el beneficio esperado), capacidad de planificación (reorganizar tu agenda para buscar tiempo para tu hábito si por lo que sea tienes imponderables) y saber buscar refuerzos positivos. Pueden venir de la mano de desafíos que te planteas, de premios que te das o de la ayuda de personas de tu entorno. Todo muy rollito gamificación.

Ley Natural: No esperes a la vuelta de vacaciones para empezar a adquirir nuevos hábitos. Empieza en vacaciones, precisamente cuando ya de por sí has roto tu rutina, estás en un estado mental positivo y puedes superar más fácilmente la Fase de Flaqueza.

  • Consolidación. Nadie sabe cuánto dura la Fase de Flaqueza. Simplemente un día ya no tienes que hacer un esfuerzo organizativo, mental o de disciplina para lograr repetir esa tarea. ¡Enhorabuena! Has adquirido un nuevo hábito.

Cambia de Hábitos cambiando el reloj de muñeca

Si quieres aprender a cambiar de hábitos, haz el experimento de cambiarte el reloj de muñeca. Es uno de los hábitos más difíciles de cambiar. Alguno me diréis, “nada de eso, dejar de fumar es más difícil”. A lo que yo digo, toma claro, y dejar la heroína más difícil todavía. Lo que pasa es que dejar de fumar tiene un beneficio directo para la salud y supone un ahorro para el bolsillo; son dos beneficios objetivos innegables. Sin embargo, cambiar el reloj de muñeca es una gilipollez, por eso es más fácil dejarlo.

Breitling TopTime

Se empieza llevando el reloj en la derecha, y se acaba en una lancha con Martine Beswick (Imagen de DVDBeaver)

Cambiar el reloj de muñeca requiere auténtica disciplina:

  • Cuando te pones el reloj por las mañanas, no piensas en qué mano lo haces: es algo instintivo
  • Si te quitas el reloj para lavarte las manos, cosa que recomiendo para que no se te estropee la correa si es de piel, verás como instintivamente te lo llevas a la mano que no es
  • Tu muñeca se ha acostumbrado al peso del reloj. Cuando te lo pongas en la otra mano, te molestará
  • Escribir, conducir, teclear… son cosas que haces con las manos. Tener el reloj en la otra mano va a hacer que te sientas raro
  • También instintivamente giras la cabeza siempre al mismo sitio para mirar la hora
  • Si como yo, eres un tío elegante, es posible que te hayas hecho camisas a medida con puño francés cayendo en el error de hacer más ancho el puño del brazo del reloj. Si no sabes lo que es el puño francés, ya va siendo hora de que lo sepas.

Son todo problemas que no te aportan ninguna ventaja objetiva. Bueno, sí, te aporta una: demostrarte que puedes cambiar los hábitos que te de la gana.

No estás solo

Por último, recuerda: no estás solo. Las Redes Sociales son un importante catalizador del cambio de hábito. Compartir tus progresos y tus intenciones servirá para recibir refuerzo positivo durante tus momentos de flaqueza. ¿Con quién te interesa compartir tus hábitos? Claramente, con personas que ya los han adquirido, y o bien han pasado por el mismo proceso que tú, pueden inspirarte o pueden reforzarte en la declaración de beneficio objetivo. Por supuesto, habrá  gente a la que no le importe, e incluso les moleste saber que estás adquiriendo nuevos hábitos mientras ellos siguen apoltronados en los suyos. Mejor, un poco de trolling nunca viene mal.

Hay una segunda técnica interesante, la del calendario. Consiste en imprimir un calendario a dos meses vista, y tachar en él los días en los que has conseguido hacer el hábito. Es una técnica basada en la recompensa personal, una especie de gamificación incipiente. A tu cerebro le sienta bien tachar un día del calendario porque has logrado hacer lo que te proponías. Te da satisfacción. Y ver el calendario te ayuda durante la Fase de Flaqueza, es un refuerzo positivo. A través del hábito MacGuffin de tachar días en el calendario, interiorizas el hábito que te habías propuesto.

La tercera técnica que recomiendo es implicar a otra persona interesada en tu proceso de cambio. Es una interesante estrategia, porque da lugar a una dinámica en la que ninguno quiere ser el primero en darse por vencido.

Los Sacamantecas

El listo de los Sacamantecas pagó un año de cuota en The Holyday Gym y ya no supieron cómo parar (Imagen del blog de Jeff Vrabel)

Yo he empezado Septiembre con 3 nuevos hábitos:

  • salir a correr un día e ir a nadar dos todas las semanas, para lo que busco el refuerzo positivo compartiendo mis progresos con personas que ya han incorporado ese hábito.
  • dar clases de inglés a la hora de comer un par de días a la semana. Para desoxidar un poco y tal. En este hábito, he usado la Técnica de los Sacamantecas y he enrolado nada más y nada menos que a mi jefe 😉
  • y tercero, llevar el reloj en la izquierda. Para lo que además tengo pendiente hacerme un regalo de cumpleaños atrasado.

¿Cuántos has adquirido tú? Hábitos, no relojes.