mHealth: Las Oportunidades superan a las Amenazas

Una visita inesperada

Tengo una entrada a medio escribir sobre el tema de monetizar Apps en el proceloso mundo del #mHealth, pero he tenido que dejarla parada. Sí, es que este post se me ha colado en el camino, qué queréis que os diga. Podría inventarme alguna historia sobre que mi perro se comió mi MacBook, pero desde algunos años no tengo perro.

Lo cierto es que el otro día, como dice la entradilla, me invitaron a una reunión del Club Gertech un Club de Debate sobre Tecnología formado por Gerentes y directores del ámbito sanitario. Fue una reunión de lo más interesante, me hubiese gustado participar un poco más, pero también me gustaría que me invitasen a la siguiente, así que fui un buen chico  🙂

El caso que salí del encuentro en plena ebullición de ideas, pero con todo el lío del Encuentro que organizamos desde MediaNet en la UIMP no he tenido tiempo de pensar en ellas ni 5 minutos; como no quiero que se me olvide, me salto mi línea editorial para hablar de ello.

Exciting Changes Happening Soon

«May you live in interesting times», una maldición china que podría ser gitana (Imagen de kevin dooley)

Me gustó una de las reflexiones finales de D. Joaquín García Guajardo (@quinoguajardo), que apuntaba que si se hiciese el DAFO del mHealth, «las Oportunidades superarían ampliamente a las Amenazas». Así que después de fusilar la frase para el título del post, os cuento un poco.

La inteligencia social

La primera intervención de la jornada corrió a cargo de Esteban Moro (@estebanmoro) para hablar sobre redes sociales, el big data que alimentan cada minuto decenas de miles de personas y que está ahí, al alcance de cualquiera que le interese cogerlo, procesarlo y darle valor.

Gracias a la información que se obtiene de twitter de manera profesional a través de sus canales oficiales (GNIP y DATA SIFT), a la razón de 1$ cada 10.000 tweets en el caso del segundo, el grupo de Esteban Moro es capaz de analizar y georeferenciar la incidencia de enfermedades como la gripe. ¿Cómo? A través de la inteligencia semántica que puede aplicarse sobre esos 140 caracteres que la gente va por ahí publicando alegremente cuando tiene fiebre o le duele el cuerpo.

One Dollar

Pues vaya ful. Mis 9.871 tweets se podrían comprar por menos de un dollar (Imagen de Images_of_Money)

Si lo piensas, tiene todo el sentido del mundo. ¿Qué es lo que se supone que quiere el sistema sanitario? Por lo que veo en la tele, evitar el colapso de sus diferentes niveles, y si no se puede evitar, por lo menos que se preste la atención de la forma más ordenada posible. En general, si le preguntas a cualquier médico, lo que te dirá es que él en sí mismo es un recurso escaso, cuyo uso debe optimizarse en la atención de aquellos casos importantes, y no malgastarse en casos que no lo necesitan.

A mí utilzar la información que sale de twitter para conocer si hay picos de propagación de la gripe, si va por barrios, si pueden planificarse campañas, o adaptar los recursos a la necesidad real… Por ejemplo, haciendo que se refuercen los médicos de atención primaria en determinados centros, o llevando más dosis de la vacuna a unos que a otros, o empezando las campañas de vacunación antes, o después… Pues no se, a mí me parece que tiene ventajas para todos: para los pacientes, para los profesionales, para los que gestionan, para los que ponen la pasta…

Claro, montar algo así yo imagino que debe ser complicado. Imagino que habría que hacer alguna clase de comité que agrupe a gente de atención primaria, de hospitales, de servicios centrales… Y luego un comité para analizar las recomendaciones del comité. Ya se sabe cómo va esto.

Pues no… Por lo visto el problema no va a ser ese, viene un poco antes: en la viabilidad de obtener y procesar datos de salud obtenidos de una red social. Y claro, yo abro tuiter, veo que la gente dice lo que le da la gana y lo suelta en Internet, así, en abierto. Para que todo el mundo sepa que está acatarrado, le han operado del riñón, o el feto tiene ya 20 semanas y mira, parece que se le ven los huevecillos. Y es que les da igual su privacidad; porque por mucho que nos duela, vivimos en una sociedad que renuncia tranquilamente a su privacidad, no le interesa leerse los términos de servicio de nada, y además, si no renuncia le da igual porque se la quitan.

Who Watches The Watchmen?

Who Watches The Watchmen? (Imagen de FlintWeiss)

¿Nadie se ha parado a pensar que si lees twitter con el cliente para móvil, te bajas un tuit de uno que dice que tiene un herpes, te desconectas de internet, sigues viendo ese dato? Osea, que cualquiera de nosotros vamos por ahí con una base de datos con información LOPD nivel 3, puesto que incluye datos relativos a salud de personas que podrían ser identificables. Nos salvamos porque en el ámbito de actuación de la LOPD no intervienen los ficheros mantenidos por personas físicas en el ejercicio de actividades personales o domésticas. ¿Y si una empresa de regalos para recién nacidos se pusiera a navegar por tuiter escribiendo a la gente que dice que su mujer está de parto y el niño ya viene de camino? Me niego a creer que esto se me acabe de ocurrir a mí.

En fin, lo importante es:

  • que la política de privacidad de los términos de servicio de twitter, dice que autorizas que twitter recoja, ceda, trate, almacene, comparta y revele tu información, especialmente la que sea pública; como por ejemplo, tus tweets si no están protegidos
  • que según el Artículo 3 de la LOPD se considera un Dato Personal cualquier información concerniente a personas físicas identificadas o identificables
  • y que aunque no fuesen datos anónimos, el Artículo 7 apartado 6 dice  que podrán ser objeto de tratamiento los datos de carácter personal cuando dicho tratamiento resulte necesario para la prevención o para el diagnóstico médicos, la prestación de asistencia sanitaria o la gestión de servicios sanitarios, siempre bajo las condiciones de secreto profesional.

Dicho lo cual, queda zanjado el tema de si se pueden aplicar técnicas de análisis y monitorización en redes sociales de datos relativos a la salud para optimizar la atención sanitaria; sí que se puede, así que ahora hay que ponerse a ello.

En cuanto a la presencia en redes sociales y la exposición al trolleo… Bien, la gente ya habla de hospitales y sanidad, y les trollea, estén o no en RRSS. Todo el mundo sabe que al troll no hay que hacerle caso, pasemos de los trolles y centrémonos en las personas que sí están interesesadas en interactúar.

No diga Apps, diga Observatorio

La siguiente ponencia corrió a cargo del Dr. Julio Mayol (@juliomayol) a quién espero convencer para que suba a SlideShare todas esas presentaciones suyas tan interesantes, cargadas de datos y realidades sobre las que cimenta sus ideas y llamadas a la acción.

Trataba sobre las posibilidades que ofrece el smartphone en el mundo de la salud, por su capacidad de cálculo, dispositivos y sensores integrados o integrables, cámara y micrófono, etc. Teniendo en cuenta que prácticamente todo el mundo tiene uno de estos encima, ¿será posible dotar de utilidades al teléfono que aporten valor a la persona y al mismo tiempo ahorren recursos al sistema de salud? Parece que a priori lo raro sería no conseguirlo. En general, desarrollar una línea de Apps puede ser clave para que las personas vayan a los servicios de salud, primaria y especializada, cuando deban, y a ser posible, presentando información adicional que pueda ser aportada al sistema para su uso por todos los actores que interactúan con el paciente.

Marea Blanca

Qué manía os dado con que la gente no vayamos a los Hospitales (Imagen de San Diego Shooter)

Sin embargo, una de las cosas que más me sorprende en esta clase de debates sobre mHealth es el tema de la regulación. Es indudable que en materia de salud hay que mantener siempre una serie de requisitos. Por ejemplo, si estamos hablando de dosis de medicamentos, las personas tienen que tener la garantía que el App que le dice la dosis de apiretal al niño le está dando la cantidad adecuada. ¿Pero cuál es la forma de conseguirlo? ¿Abrir un proceso regulatorio que puede tardar años? ¿O mostrar al usuario los elementos que le den seguridad y garantías y decida por sí mismo?

Obviamente yo abogo por la segunda. Sobre todo por dos motivos:

  • La tecnología no espera. Ni las Redes Sociales. Ni… Nada. Nadie espera a la regulación. La regulación siempre llega tarde, igual que la policía por lo general llega cuando el crimen se ha cometido, o está a punto de cometerse.
  • El mal nunca descansa. En lo que he tardado en escribir este post, dos o tres tipos sin escrúpulos han visto que pueden hacer dinero jugando con el desconocimiento, la incertidumbre y la necesidad de los demás.

Por cierto, escuché un comentario que me puso la carne de gallina; hacía referencia a la obligatoriedad de mantener piezas de recambio de los dispositivos médicos, y si cómo esto se debería aplicar a los smartphones. Sí, a los smartphones, esos cacharros que fabrican para que tires a la basura cada dos años y que detrás de las bombillas, las medias y las impresoras, son el culmen de la obsolescencia programada. En fin.

Bueno, como todos los post que tienen que ver con mHealth, vuelvo al tema del Observatorio. Ese Observatorio que tiene que poner al paciente en el centro de todo el lío; porque el paciente es el que se descarga las Apps. Si no se las descarga, no existen. Y si no existen, el resto de los planes se vienen abajo. Construir un mecanismo de eficiencia, ayuda a la gestión, optimización de recursos, mejora en la atención, ahorro de costes, etc, basado en Apps tiene que tener la orientación total a las necesidades del paciente. Una vez que quede claro por qué la gente se va a descargar y mantener en sus teléfonos tu aplicación ya se puede pensar en qué beneficios va a tener para los doctores y para el sistema.

Fail

Adivinad qué ocurre cuando lanzas productos sin pensar en las personas que los van a consumir (Imagen de Nima Badley)

Pero no, este no es el post del Observatorio. Todavía me quedan dos post más para contarlo.

700 años de experiencia

A modo de conclusión, uno de los asistentes comentó que GerTech acumula entre sus socios unos 700 años de experiencia en la gestión sanitaria.

Gold Mine

Lo malo del oro es que hay que bajar a picarlo (Imagen de GSofV)

Exacto, ese sitio es una mina de oro. Toda esa información sobre necesidades en el ámbito de la salud y la gestión hospitalaria debería ponerse al alcance de gente con iniciativa, ganas de solucionar problemas, capacidad de obtener financiación y sobre todo, capacidad de aportar valor. Últimamente se les llama emprendedores.

Misión, Visión, Valores y Objetivos

Tus Valores

Conozco a mucha gente que siente que hay algo en su vida que no encaja. Y paradójicamente, no necesariamente estas personas trabajan como animales. Conozco a personas que trabajan muchísimo y se lo están pasando estupendamente (yo, por ejemplo) y otras personas que trabajan muchísimo y están hartos de todo. Y conozco a personas que no dan un palo al agua y se sienten desgraciados, y otras que no dan un palo al agua y están felices y contentos.

Cat doesn't fit

Se que en mi blog no encajan fotos de gatitos, pero qué queréis, este no encaja en su cesta y a las tías les gustan los gatitos (Imagen de jadakatt)

Parece por tanto que trabajar muchas horas o trabajar pocas no es lo que hace que la gente sea feliz o desgraciada. Tiene que haber algo más… La sensación de realización de una persona está directamente relacionada con la sensación de si su vida se conduce de acuerdo a sus valores.

A principios de los 90, un par de sabios llamados Robert Kaplan y David Norton publicaron un paper en la HBR que ha traído de cabeza a toda clase de empresas desde entonces. En él, declaran la importancia fundamental que tiene para el éxito de una organización definir tres conceptos:

  • Su Misión. Es decir, para qué está en el mundo; para qué alguien se ha metido en el lío de invertir tiempo, dinero y dar trabajo a otras personas.
  • Su Visión. Osea, las metas que espera conseguir y el camino que va a recorrer para conseguirlas.
  • Sus Valores. El conjunto de principios éticos que definen la cultura de la organización, y que por tanto determinan sus pautas de comportamiento.

Con eso, nos enseñaron a definir objetivos de negocio,  e indicadores (los modernos los llaman KPI) para saber si se están cumpliendo, y en caso contrario, tomar medidas.

Estoy convencido que en cualquier parte del mundo hay ahora mismo tres o más personas trabajando en definir la misión, visión y valores de alguna empresa; cientos de profesionales de Recursos Humanos redactando contenidos en intranets, newsletters y revistas corporativas para transmitirlos; miles de managers intentando que esos conceptos calen en cascada en su organización; y cientos de miles de empleados pasando ampliamente del tema.

Y lo que es peor, pasando ampliamente de saber cuáles son sus propios valores.

Groucho Marx

«Estos son mis principios; si no le gustan tengo otros» G. Marx (Imagen de stevegarfield)

Intenta pensar cuáles son tus principios. Los tuyos. Aquello que determina tu conducta. Aquello a lo que mires cuando dudes qué hacer. Por ejemplo, tu carrera profesional, tu familia, tu paz interior, tu salud, tu pasta, tus amigos, tu ocio, tu imagen personal… Tus valores son la clave. La pirámide de tu productividad se cimenta en tus valores.

Tu visión

Bien, una vez que tienes claro cómo eres va siendo hora de que conozcas y pienses en qué quieres. Que si estás convencido de que tú mismo eres tu propia empresa, hagas caso a lo que dicen los que saben de empresa y hagas tu propio enunciado de visión. Y si no estás convencido, da igual. Define tu visión. Piensa hacia dónde vas y cómo serás cuando llegues. Tu visión es tuya porque eres tú mismo el que sale en esa imagen, por tanto debe inspirarte, debe emocionarte.

Tener una visión es mirar hacia delante, es vivir conforme a lo que imaginamos, y no a lo que recordamos.

No se cómo decirlo: necesitas una visión.

One Vision

Necesitas una visión, pero recuerda que Winners Don’t Use Drugs (Imagen de Mintegui)

Tu Misión

Tu misión es tu razón de ser, es el propósito que le quieres dar a tu vida. Es la dirección que quieres seguir. Es muy fácil definir cuál es la misión de tu vida. ¿Para qué estás en el mundo? ¿Por qué haces lo que haces? ¿Qué quieres significar para otras personas? ¿Cómo quieres que te recuerden?

Tener una misión es definir un sentido para tu vida. Si tu misión es formar una familia unida basada en valores de respeto, amor y tolerancia pero trabajas 20 horas al día, siento comunicarte que estás fracasando. Si tu misión es encontrar la realización personal convirtiéndote en un referente de conocimiento técnico de todo el que te rodea, pero te pasas el día vagueando y rehuyes la responsabilidad, entonces sigue buscando, hay miles de premios.

Route 66

Si no sabes hacia dónde vas, entonces da igual el camino que tomes (Imagen de xomiele)

Tener una Misión en la vida es clave. Es la forma en la que vas a poder definir tus objetivos. Y tener objetivos en la vida no sirve de nada si no identificas los pasos que tienes que dar para conseguirlos; si no te marcas unas metas. Tener metas es marcarte un camino, unos logos; y saber medir si los has alcanzado, o no; si estás cerca de ellos o estás a años luz.

Tus Objetivos

Es importante tener objetivos en la vida. Seas quién seas y hagas lo que hagas. ¿Cómo te gustaría ser dentro de 5 años? Mucha gente no lo piensa, no se lo plantea. Tienen miedo de pensar en cómo le gustaría ser dentro de 5 años, porque eso les obliga a enfrentarse a sí mismos, a su yo interno. Con lo cual posiblemente se dejen llevar por la inercia. Con un poco de suerte una persona sin objetivos en la vida encontrará una buena corriente y llegará a algo interesante. Si no, se estancará en algún lodazal. Un día se despertará en medio del lodazal, con barro hasta las orejas, mirará al rededor y pensará ¿qué coño he hecho con mi vida?

Otras personas tienen claro lo que quieren ser dentro de 5 años, tienen un objetivo… pero no dan los pasos que les acercan a él. En medio de la vorágine de su vida, no tienen tiempo de pensar en ello. Pero luego llegan las vacaciones, y una semana en la playa viendo el mar es tiempo más que suficiente para darse cuenta de que la vida no es como pensábamos que sería. Realmente es casi peor que el caso anterior; tener un objetivo y ver que no se ha conseguido es muy frustrante.

Por último, hay personas que tienen una imagen de sí mismos dentro de 5 años, y saben distinguir qué cosas les acercan a esa imagen y qué cosas les alejan. Y como lo saben, son capaces de priorizar las diferentes facetas de su vida, también sus tareas, y gestionar el tiempo que le dedican a cada una.

He dicho 5 años por decir algo. 5 años es tiempo suficiente para fijarse unas metas, dar algunos pasos, ver el camino que se está recorriendo, y corregir el rumbo si es necesario.

Personalmente yo tengo una imagen muy nítida de mí mismo dentro de 5 años. Es muy ambiciosa, todo hay que decirlo. Pero bueno, lo importante es que la veo claramente; y además creo que sé lo que tengo que hacer para llegar a ella. Es más, veo mi vida de hoy en día y se parece bastante a cómo pensaba que sería hace 5 años. Me niego a pensar que sea una cuestión de suerte, es más, quiero pensar que he seguido un camino, que he tomado las decisiones que tenía que tomar, y que soy una persona tenaz.

Don Draper

Qué pereza me da ahora empezar a fumar, lo demás está hecho (Imagen de Christina Saint Marche)

Haz el ejercicio. Piensa en cómo te gustaría ser dentro de 5 años. ¿Cómo es tu trabajo? ¿Dónde vives? ¿Con quién? ¿Qué estarías haciendo ahora mismo? ¿Qué sensaciones esperas sentir? Coje esa foto o esa película que te has hecho de tí mismo y tenla presente en tu cabeza la próxima vez que tengas que tomar una decisión.

El Gen del Desarrollador Egoísta: 1- El programador complaciente

Acerca del Ego-istmo

Una de las cosas que más echo en falta en los técnicos es el egoísmo. Se que es una frase fácil de malinterpretar, por eso quiero explicar a qué me refiero.

En general, en el mundo técnico he tenido la suerte de trabajar por norma con personas que se dejan la piel por ayudar a sus compañeros. Siempre he defendido que todos somos muy majos para tomar unas cañas y salir de copas (alguno incluso pagamos una ronda), pero a los compañeros se les conoce bajo presión, cuando las cosas van mal, no funciona nada, empiezan a llover las hostias y entonces se ve quién se arruga y quién tiene lo que tiene que tener.

Scrum Master

Da igual que lo llames Scrum o Melé, sigue siendo una metodología ágil (Imagen de John_Scone)

También me parece fundamental, como parte del valor que aporta un profesional a su empresa, la actitud de dejar lo que se está haciendo para echarle una mano a un compañero que necesita ayuda. En MediaNet trabajo con esa clase de personas, igual que antes lo hacía en SATEC.

No entiendo nada, Guardiola, estás hablando de compañerismo y generosidad en un post que trata sobre el gen del programador egoísta; definitivamente se te ha ido la pinza; adiós.

Bueno, es que no me refiero a ese tipo de egoísmo. Me refiero al egoísmo que tiene que ver con hacer cosas que no me gustan, pero que tengo que hacer porque son necesarias para mí mismo. Y del egoísmo que tiene que ver con hacer cosas por las que no me pagan o para las que (creo que) no tengo tiempo, pero que tengo que hacer porque me gustan y si no las hago yo, las harán otros en mi lugar. Me refiero al egoísmo que viene del ego, del yo, de aquello que tengo que hacer sea como sea y cueste lo que cueste porque me acerca a mis objetivos. (Otra vez se repite la frase, acercarse a los objetivos de uno. Es la segunda que vez que la uso en el blog. No será la última.)

El  gen del programador egoísta, o mejor dicho, el poco frecuente gen del programador egoísta, se materializa claramente como recesivo en dos situaciones que seguro que todos hemos vivido alguna vez; la primera de ellas la trataré en este post (y la otra la añado a la larga lista de post pendientes)

El gen del programador complaciente

El gen del programador complaciente se manifiesta dominante frente al egoísta en todo lo que tiene que ver con pruebas e incidencias.

Los proyectos con presupuestos cerrados suelen ir bien hasta la semana antes del paso a producción, da igual que se usen metodologías ágiles o no. Todo va bien, las historias de usuario se completan, se va gestionando el cambio, a los usuarios todo les parece bien, y de repente un día alguien (generalmente el cliente) empieza a hacer pruebas y hay una estampida de incidencias que salen como setas. Por todas partes. Hasta el punto de que empiezan a tambalearse los cimientos, se comprueba con horror que el sistema está cogido con alfileres y no funciona nada.

Sprint Review

Pues en mi entorno local funcionaba (Imagen de Drakegoodman)

Cada vez que un desarrollador dice frases como «pues cuando lo probé iba bien» o «en mi local funciona«, Dios mata un gatito. Si dice cosas como «es por un micro-corte de red que hace que se pierda la conexión con la base de datos«, Dios extingue una especie tropical (además de los habituales gatitos).

Si hacemos una encuesta entre 10 personas cualquiera que se ganen la vida desarrollando software, llegaremos a la conclusión de que lo más apropiado es que el aseguramiento de calidad de un sistema lo haga alguien diferente del que lo programó, por varios motivos, entre los que destacan:

  • La persona que lo desarrolla sabe lo que se supone que tiene que hacer el sistema, y cuando prueba tiende a comprobar que hace exactamente aquello que le pidieron
  • La persona que lo desarrolla está contaminada porque sabe cómo funciona la aplicación y por tanto, los pasos que tiene que dar para probarla
  • Hay mucho que desarrollar, y no da tiempo a probar (obviamente, porque el proyecto estaba mal vendido, ya hablaremos en otro post sobre eso)
  • Desarrollar es como criar un hijo, todos los padres pensamos que nuestro chico es el más listo de la clase, todos los inputs que recibimos refuerzan esa sensación y nos cuesta ver lo contrario por nosotros mismos (en realidad hablo de oídas, porque mi hijo es el más listo de la clase)

Y aunque estoy a favor de que haya departamentos de QA que de manera independiente al desarrollo validen que esté libre de errores (o en su caso los detecten), lo ideal sería que los entregables que reciben estén como los chorros del oro; que se pudiera comer sopitas en ellos.

¿Y por qué no es así? Pues básicamente porque los cuatro motivos de antes se resumen en que el programador es auto-complaciente. Enseguida se convence a sí mismo de que todo está bien hecho, de que ha hecho lo que tenía que hacer, y si algo falla, es por culpa de otro que no hizo su trabajo bien, o no le pasó la información que necesitaba cuando la necesitaba, o que no le explicó detalladamente algo, o que no abrió un puerto en el firewall, o que le cambió una especificación dos días antes de terminarla… He llegado a oir que el error era culpa de la persona que hizo las pruebas, que no prueba bien el sistema y falla. #amazing

A lo que yo digo, vale, ¿y qué? Has hecho un desarrollo que tiene más agujeros que Bob Esponja así que da igual que le hayas echado cientos de hora de tu vida, la mala noticia es que no han sido suficientes porque todavía no has terminado: ahora lo tienes que arreglar.

Sponge QA

¿A qué te refieres con eso de Plan de Pruebas, Bob? (Imagen de gspidermac)

La auto-complacencia es uno de los peores defectos que puede tener un profesional, pero se acentúa en el caso del programador. Hay dos situaciones en la que el egoísmo debe ser la clave para sobreponerse ante la auto-complacencia, sobre todo por los devastadores efectos que tiene sobre uno mismo.

El problema de la mochila

Todos los que hemos programado conocemos el problema de la mochila; hay que hacer un algoritmo que permite tomar objetos de un determinado volumen y valor para llenPUES NO. Ese no es el problema de la mochila.

Cuando uno entra a una empresa y empieza a programar, va pasando por proyectos. Algunos serán más largos, otros más cortos; unos serán un reto, otros no tanto, y todos en general formarán parte de su trayectoria profesional. De cualquiera de ellos podrá recibir un día un correo electrónico (o una llamada, según la gravedad) indicándole que tiene que dejar lo que está haciendo porque tiene que resolver una incidencia en uno de los proyectos por los que ha pasado.

Sprint Planning

Todavía son becarios, y ya tienen sus mochilitas (Imagen de ewar woowar)

El problema de la mochila es una maldición intrínseca de las personas que se dedican al software: cuanto más avanzan en una empresa, mayor es el peso que llevan en su mochila, más posibles incidencias pueden surgir; y por tanto estadísticamente más veces va a tener que dejar de hacer algo, porque la única persona que puede solucionar un problema con garantías suele ser quién lo resolvió la primera vez.

Primera Ley Natural del Programador Egoísta. Las cosas no terminan hasta que terminan. Si quieres salir cum laude de un proyecto encárgate de que todo lo que desarrolles funcione; y cuando falle, arréglalo lo mejor posible para que puedas seguir adelante hacia tus objetivos.

La conclusión es que cuanto más riguroso seas contigo mismo y con tu desarrollo; es decir, cuanto menos auto-complaciente seas, menos peso llevarás en tu mochila.

Sísifo Consulting

La segunda derivada de la auto-complacencia en el desarrollo es el temido Síndrome del Proyecto Sísifo. Como todos sabemos, Sísifo era un rey que quería vivir eternamente, engañó a los dioses mientras pudo hasta que le trincaron, momento en el que le condenaron a subir una piedra hasta lo alto de un monte. Lo que pasa es que al llegar a la cima, volvía a caer hasta la base; y así por toda la Eternidad.

Sisifo Consulting

Ánimo, otro empujoncito y vaciamos el Jira (Imagen de ChuckSchultz)

En tecnología, llamamos Proyecto Sísifo a ese proyecto en el que salen errores como cucarachas, hasta debajo de las piedras, de forma que se establece un círculo vicioso que es difícil romper: no se sale a producción porque  hay errores; al no cumplir los objetivos el cliente dice que ya que estás le haces unos cambios; por la sensación de falta de rigor en el desarrollo e inclumplimiento se termina por perder la capacidad negociadora; con lo que hay que asumir los cambios; por hacerlos deprisa y corriendo para no palmar pasta surgen nuevos errores; y así sucesivamente. Por toda la Eternidad.

Segunda Ley Natural del Programador Egoísta. Si detectas que esto se va a convertir en un Proyecto Sísifo recuerda la Primera Ley Natural del Programador Egoísta.

Que yo sepa, sólo hay 3 maneras de salir del Proyecto Sísifo:

  • Abandonar, como las ratas y los cobardes. Opción descartada, salvo para las ratas y los cobardes.
  • Salir con los pies por delante. El fracaso no es una opción.
  • Pensar en uno mismo, ponerse las pilas y hacer bien las cosas, porque nadie más lo hará por ti. El egoísmo es la única salida.

La conclusión es que cuanto más riguroso seas contigo mismo y con tu desarrollo; es decir, cuanto menos auto-complaciente seas, más probabilidades de que el resultado de tu trabajo sea un éxito para tu cliente, para tu empresa, y por tanto, para ti mismo.

Se egoísta: piensa en tí mismo. Ojalá cada vez hubiera más gente convencida de que la auto-complacencia es uno de los mayores enemigos de la realización personal.

Tercera Ley Natural del Programador Egoísta: Si no te das una patada en el culo de vez en cuando, alguien lo hará por ti. Y te va a doler más.

Otro día escribiré sobre otra situación en la que las personas sacrifican aquello que les acerca a su objetivos. Mientras tanto, puedes aprovechar la sección de comentarios para decirme si eres o no un profesional auto-complaciente, si llevas mucho peso en tu mochila o si estás a punto de que la piedra llegue a la cima de la montaña.

E.l.l.r.o.y.

Tres hombres se apearon de un Ford del 62 aparcado unos metros más atrás. Llevaban máscaras. Llevaban guantes y zapatos con suela de crepe. Llevaban cinturones de trabajo con bombas de gas en las bolsas. Iban en manga larga y abotonados de arriba abajo. Llevaban tizanada la piel.

El vapor los envolvió. Se acercaron y sacaron pistolas con silenciador. Los vigilantes tosieron. Aquello suministró cobertura sonora a los enmascarados. El conductor del camión de la leche sacó una pipa con silenciador y disparó en la cara al vigilante más cercano.

El ruido fue un golpe seco. La frente del vigilante estalló. Sus dos compañeros se llevaron la mano a la pistolera. Los enmascarados les dispararon por la espalda. Se doblaron y cayeron hacia delante. Los disparos y los crujidos de los cráneos resonaron apagados.

Son las 7:19. Todo sigue tranquilo. No hay peatones y el choque aún no ha despertado curiosidad.

James Ellroy, Sangre vagabunda, Ediciones B

Ellroy es el amo. Escribe frases como balas. Escribe párrafos como ráfagas. Escribe libros que son una Thomson 1921 con cargador tipo C. Redondos, conectados, holísticos. Ellroy es el thriller. Ellroy es la novela negra. Ellroy. Leed a Ellroy

Por qué uso WordPress.com, y otras conclusiones variadas

Por lo visto, es bastante habitual escribir un post para compartir algunas conclusiones cuando el blog tiene un mes de vida, y aunque parezca mentira, el mío ya lo ha cumplido.

Lo primero es: ¿Por qué WordPress.com y no me he montado un WordPress en un servidor?Admito que reconocer que el blog lo tengo alojado en WordPress.com a priori podría ser casus trolli teniendo en cuenta que soy Licenciado en Informática, de los antiguos, de los de 6 años de carrera y proyecto (sí, he decidido defender mi derecho a ser un Licenciado y no Ingeniero, pero eso recordadme que os lo cuente en otro post)

Engineers can't dance

Engineers Can’t Dance

Los motivos para esta decisión son, por este orden:

  • Whois privado. Una de las primeras cosas a la hora de hacer un blog es el nombre de dominio, y si será propio o de un tercero. Yo quería hacer un poco (pero muy poco) de autobombo, digo, de Personal Branding, así que compré uno con mi nombre que estaba libre. Lo que no quería es que cualquiera que hiciera un whois viese mis datos personales, así que me puse a buscar las opciones de registro de dominio que habilitaban el whois privado. Os parecerá una chorrada, pero no todos los proveedores de dominio te dejan contratar esta opción durante el proceso de compra.
  • Claridad de la oferta. Con la edad voy cambiando mi perfil de cliente, y cada vez tengo menos ganas de pensar cuando compro. Como cliente valoro mi tiempo, si tengo que leerme la descripción de 5 servicios para enterarme de cuál necesito es que no me lo están vendiendo bien. En general, compro a tiro hecho. Si tengo que estar pensando y valorando es que no lo tengo claro, y si no lo tengo claro, lo descarto. El otro día comentaba con un compañero (y sin embargo amigo) que vender es como tener sexo: va a ocurrir porque al contrario le resultes atractivo en tu conjunto; si no, no tiene sentido destacar que eres alto, hueles bien, eres elegante y tienes un alto poder adquisitivo. Eso ya lo has mostrado y no ha sido suficiente, fin de la conversación, y no me vuelvas a llamar. La oferta de WordPress.com para bien o para mal es clara y meridiana. En 1&1 o Arsys no me quedaba claro qué herramenta ponían a mi disposición para hacer mi página personal, si era un Joomla o un Drupal, algo que se habían construído ellos o un WP. Yo quería WP, y puestos a ello, qué mejor (a priori) que tenerlo en la empresa que lo desarrolla y lo mantiene.
  • Time to Market. No quiero perder ni un minuto haciendo cosas que no me aportan valor, como instalar servidores web, bases de datos y demás. Trolleadme lo que queráis, pero todo eso no es para mí, la verdad. Seguro que a otra gente le interesa, lo cual me resulta admirable.
  • Cero Mantenimiento. Igual que no quiero perder tiempo para empezar a escribir, no quiero perder tiempo para instalar plugins, themes, actualizar versiones o parchear nada. Si alguno estáis leyendo mi hilo de post sobre organización del tiempo, os anticipo que aprender WordPress, o montar y configurar un mySQL, o instalar movidas y demás concretamente a mí no me acerca mis objetivos personales, sino que me aleja de ellos, por tanto el tiempo que pudiera invertir en eso lo estaría tirando por el retrete. En esta frase tan aparentemente inocente se encierra todo lo que hay que saber sobre gestión del tiempo, la he metido ahí, oculta en este post, como una gema escondida para mis lectores más fieles (si los hubiera o hubiese) Como no me sobra el tiempo, no lo quiero malgastar, así que fuera.

El único aspecto negativo que he encontrado hasta el momento en WordPress.com es el tema de la analítica. Un blog alojado en WordPress.com no puede incluir el script de recogida de datos de Google Analytics, básicamente porque ya lo usa el contenedor de blogs para recoger las de todos los sites alojados, que luego procesan y convierten en las tuyas. Cuando creé el blog no le di importancia a este hecho, en realidad ni me lo planteaba.

Sad Dog

Las estadísticas de WordPress.com están muy restringidas (Imagen de Le Howl Studio)

El caso es que en poco tiempo se la he dado. En estos 30 días he tenido 800 visitas (814 realmente) lo que me parece una pasada. La verdad es que no es algo que me esperase, cuando empecé el blog lo hice principalmente porque me gusta escribir y hay cosas que me apetece contar; lo que no había tenido en cuenta es que hubiera gente que a priori le pudiera interesar leerlas. Es como jugar al poker y ganar, debe ser la hostia. El caso es que la información que puedes recibir por defecto es manifiestamente insuficiente, por dos aspectos:

  1. no puedes conocer el tiempo medio que alguien pasa en una página (es decir, si alguien realmente se lee lo que escribes)
  2. ni puedes saber qué gente te visita de forma recurrente.

Otras cuestiones me dan un poco más igual. Pero bueno, no pasa nada. En ausencia de Google Analytics he optado por usar la alternativa de statcounter.com; que se integra en WordPress.com de manera trivial y de momento me muestra la clase de información que quiero leer.

Esto sobre por qué recomiendo usar WP.com y cómo solucionar el tema estadísticas. Ahora algunas conclusiones:

  • Theme. Uso el tema SemPress porque es responsive y la maquetación en el móvil no queda mal. No es el tema que más opciones de configuración aporta, pero la verdad es que no las necesito (de momento)
  • Blog infinito. Elegí poner el blog infinito porque es lo que espero encontrar yo cuando entro a un sitio; para el que lee es lo más cómodo. Lo cierto es que se pierde información sobre las entradas populares, ya que no hace falta que se siga el enlace para leerlo. Podría poner un blog infinito de resúmenes, pero no tengo del todo claro que sea bueno para el que me lea, así que cuando tenga rodado el tema statCounter haré alguna prueba, a ver qué tal.
  • Multiidioma. He fantaseado con la idea de traducir las entradas, o escribir directamente en inglés. Lo primero me parece un trabajazo, sin contar con que no tengo claro que WordPress.com lo permita, y lo segundo, sinceramente, un poco snob.
  • SEO. Hay muchos aspectos en los que el SEO de mi página hace aguas. En algunos casos, porque no estoy haciendo mucho hincapié ya que de momento me dan lo mismo (por ejemplo, mi dominio tiene mi nombre personal, pero no mi site, etc) Pero otras me han sorprendido negativamente; como por ejemplo lo mal posicionados que tengo los post sobre mHealth. En fin, aspecto a mejorar.

Pero sin duda, lo que más tengo que mejorar es el engagement con la audiencia, que básicamente es nulo.

Waiting for the Call

A ver si es que me he dejado el teléfono descolgado… (Imagen de Kevin McShane)

Lo mido en tres aspectos:

  • Accesos. Los picos de visitias al blog aparecen principalmente cuando publico actualizaciones en twitter, y en menor medida en LinkedIn. Al final, eso me supone que a lo largo de la semana abraso a mis seguidores en ambas redes sociales con posts en diferentes horas y diferentes días (lo siento).
  • Suscripción. Hay un dato que no entiendo y sobre el que tengo que reflexionar, y es que si tengo 800 visitas, la suma de las visitas que llegan desde un referrer no llega a la cuarta parte; pero si no tengo suscriptores, ni seguidores del blog, ni llegan de los post en twitter o en LinkedIn, ¿de dónde llega esa gente? No creo que sea metiendo directamente la URL del site en el navegador, me parece absurdo.
  • Comentarios. No recibo comentarios a las entradas. La gente que sabe de marketing siempre está hablando de las call to action; en todos los trucos para principiantes blogueros recomiendan acabar un post con una pregunta. A mí, perdonad que os diga, pero siempre me ha parecido una gilipollez; pero lo cierto es que no recibo comentarios prácticamente. De momento voy a esperar a ver los datos de permanencia en las páginas, por lo menos para tener claro si mis visitas se leen mis contenidos.

Por último, dos cosas que he empezado a hacer y me han gustado:

  1. Usar twitter cards, que es una chorrada y que además está muy mal explicado por ahí. Una twitter card no es más que ese panel de información ampliada que twitter muestra (osea, dentro de twitter) asociado a un tweet que contiene un link a un site externo. Las twitter cards se generan desde el link que he compartido; hay varios tipos de card a elegir, y dos maneras de crearlas: o con un código fuente que puedes componer para pegar en tu site (y que en WP.com no puedes meter) o a través de la URL de un post que copias en un cuadro de texto y le das a OK. El Theme de WP.com que uso tiene todos los metadatos para que la twitter card se autogenere y quede perfecta. Una vez que la has creado, no tienes que hacer nada, twitter hace una validación, y la twitter card se incorpora a twitter; que lo muestra automáticamente cuando ve pasar la URL que has definido en un tweet. Alguno me diréis: ¿cómo voy a poner la URL de un post si todavía no está publicado? Pues poniéndola: el proceso de validación es inmediato, y da igual que hayas publicado tu tweet promocionando la actualización. En el momento en que está la twitter card generada, el tweet que contiene la URL se actualiza automáticamente para que pueda mostrarse. Osea, que se hace con carácter retroactivo: los tweets que ya se hayan tuiteado, se actualizan solos.
  2. Concienciarme con la cultura Creative Commons. He dejado de usar Google Images para buscar imágenes que ilustrar los post: ahora uso herramientas como la búsqueda avanzada de flickr o compfight.com, y siempre respeto las imágenes con licencias CC.

Y como reflexión final, dos cosas que debo equilibrar:

  • El ritmo de post. 14 en un mes. Prácticamente cada 2 días. Me parece demasiado.
  • El tiempo que tardo en producir las entradas.

Esta en concreto he tardado dos viajes en metro y una hora en casa después de cenar. He superado las 2 horas. Creo que tardo demasiado, aunque me gusta buscar imágenes, meter todas las referencias que puedo y darle varias vueltas al texto. ¿Y tú, cuánto tardas en meter un comentario? 😉

Me encanta que los planes salgan bien

El otro día, cuando hablábamos del Síndrome de la Semana Antes de Vacaciones, dejaba la reflexión acerca del tiempo en la importancia de tener claros los conceptos que determinan la capacidad de planificación del tiempo (y que resumidamente, eran tener un objetivo, conocer el esfuerzo necesario para lograrlo, saber descomponerlo en objetivos más pequeños, saber medir el grado de avance, y tener claras las prioridades). Bien, ¿eso significa que una persona que sepa planificarse es dueña de su tiempo?. Obviamente, no. Como dijo el Generalfeldmarschall Helmuth von Moltke en el siglo XIX, «Ningún plan resiste el contacto con el enemigo» (cita que por otra parte se atribuye erróneamente a Patton)

George Patton

Patton fue el que dijo «Lead me, follow me or get out of my way» (Imagen de cliff1066)

Y es que porque por desgracia nunca seremos del todo dueños de nuestro tiempo. Una persona que se desplace en trasporte público podrá verse afectado por una interrupción del servicio, algo que en Madrid por ejemplo nos pasa con frecuencia (debido a aquellos trabajadores que consideran que para hacer valer sus derechos, tengo yo que perder los míos). En cambio, el que se desplaze en coche por Madrid se las verá todos los días con el tráfico y los atascos, las rutas escolares, la doble fila de los colegios y la carga y descarga, etc. O necesitamos a una persona para realizar un trabajo y se pone enfermo. O llama un cliente y pide que le preparemos la super oferta del siglo para mañana. Etc.

Ley Natural: Hay acontecimientos que podemos controlar, pero creemos que no podemos. Y hay acontecimientos que creemos que podemos controlar, pero no podemos.

Por tanto, en esta línea de reflexión sobre la gestión del tiempo, cada vez toma más peso los objetivos: «tener claro qué actividades se quieren realizar». Y aunque parezca de perogrullo, haz la prueba. Pregunta a la persona que tengas al lado, «oye, ¿qué tienes pensado hacer hoy?» Algunas personas serán capaces de decir con pelos y señales todo lo que tienen que hacer en su trabajo. Otras dirán los planes que han hecho para después del trabajo. La mayoría de las personas se sorprenderán con la pregunta, y tendrán que pararse a pensar la respuesta. Sólo unos pocos tendrán claro todo lo que esperan hacer ese día.

TODO List

Qué práctico es hacer la lista de la compra en una pared (Imagen de chrisfurniss)

Pregúntatelo tú mismo, ¿qué tienes pensado hacer hoy? Porque realmente, la clave para el control del tiempo es el control de las actividades, o visto de una manera más amplia, el control de los acontecimientos. Cuando sabemos lo que queremos hacer, y damos los pasos necesarios para conseguirlo, sentimos que tenemos el «control». A veces no hacemos lo que «queremos», sino lo que «tenemos» que hacer, lo cual es normal en situaciones en las que se establecen relaciones de dependencia; como «tener que llevar a la suegra a Ikea» o «tener que trabajar porque por eso me pagan». A efectos de la organización del tiempo, no hay mucha diferencia.

Controlar el tiempo no significa tener pocas cosas que hacer, al contrario de lo que muchos podrían pensar. Controlar el tiempo tampoco significa reducir las actividades a lo esencial. ¿Lo esencial según quién? Una persona puede ser muy activa, y hacer muchas cosas; y si las tiene bajo control, tendrá confianza en sí mismo y sentirá que lleva la batuta de su vida. Una persona que no tiene el control de sus actividades, sino que son estas las que le controlan a él, se sentirá frustada precisamente porque es su entorno (no necesariamente el laboral, puede ser el personal) el que le dirige.

Planificar no es nada más que poner en secuencia las actividades que una persona quiere / tiene que hacer. Para ello hay que saber qué se quiere hacer, y cuáles son aquellos asuntos más importantes, los que por unos motivos que sea no pueden esperar. Es decir, hay que establecer un criterio para ordenar la secuencia. Y ser capaces de reaccionar ante los imprevistos, como decía Von Moltke. Periódicamente hay que revisar las tareas, reordenardas, asumir los cambios en las prioridades, y replanificar. Algunas claves para hacer una buena planificación son:

  • Ponderar las tareas con respecto al tiempo que tenemos para hacerlas. De forma coherente, ya que la Ley de Parkinson establece que las tareas tienden a durar el tiempo que hemos previsto que van a durar, aunque puediera ser menos. Una vez que decimos que algo hay que hacerlo el miércoles, posiblemente acabemos haciéndolo el miércoles. Esto lo sabe cualquiera que haya tenido que presentar un trabajo o estudiar para un examen 😉
  • Establecer metas diarias concretas. Descomponer una tarea muy pesada en otras más pequeñas es una buena manera de hacerla más llevadera. O por lo menos, de comprobar nuestro avance, lo que psicológicamente siempre es una ayuda. Y además, permite adaptarnos a las interrupciones.
  • Asignar una prioridad a las tareas, y saber modificar (o no) esta prioridad cuando aparecen imprevistos y tareas nuevas.
  • Anticiparnos a los obstáculos. ¿Qué cosas pueden impedir que hagamos una tarea, y por tanto, qué cosas pueden alterar nuestra planificación? En la medida en que podamos anticiparnos, podremos ser capaces de reaccionar.
  • Revisar el grado de cumplimiento de los objetivos durante el plazo que se ha fijado para su consecución. ¿Nos estamos acercando? ¿Hay cosas que nos alejan?
Hannibal Smith

Col. Hannibal Smith. 98 capítulos de planificación maestra (Imagen de comentandopeliculas.blogspot.com)

Y aún así, hay muchas personas que eligen no hacer planes. No tener objetivos, ni identificar sus tareas. Prefieren ser reactivos, y su gestión del tiempo consiste en responder a estímulos. Un estímulo puede ser la última petición de su jefe, el último capricho de su pareja, o la última oferta de LastMinute.com.

En general, hay personas que no quieren pensar sobre las actividades que tienen que hacer porque eso les obliga a pensar en sus objetivos; dejarse llevar por el carpe díem es una forma de vida como otra cualquiera. En realidad, da igual que una persona que no tenga claros sus objetivos, se irá encontrando con cosas que hacer, y esas cosas que hacer se le acumularán en su  lista de tareas. Quizá el plan no sea a medio ni a largo plazo, pero hay siempre hay un plan, aunque sea el plan de no tener un plan.

Omaha Beach Landing Diagram

Planificación de los desembarcos en los cuatro sectores de Omaha Beach (Del Proyecto HyperWar en iBiblio.org)

A modo de conclusión. Cuando planificamos el momento en que queremos hacer algo, estamos marcándonos un objetivo. Y cuando a uno de esos objetivos le asignamos la importancia que tiene para nosotros, le estamos dando una prioridad. Cuando todos los objetivos tienen una prioridad, hemos establecido una planificación.

En general, se acepta que la clave para la gestión del tiempo es la gestión de la prioridad, pero no de la prioridad de cualquiera, sino de nuestra prioridad. Y para poder hacerlo, tenemos que asumir y descubrir  los criterios que cada uno de nosotros usaremos para definir nuestras prioridades; y eso es algo que no podemos dejar que haga otro en nuestro lugar.

Axioma universal (segundo aviso): Si no tienes un plan, posiblemente formes parte del plan de otro. Y adivina lo que tiene pensado para ti: no mucho, y nada bueno

Habrá personas para las que la diversión será su principal prioridad, para otras será su pareja, o su familia, o su trabajo, etc.. Nadie, salvo uno mismo, puede decir que una es mejor o peor que otra, pero cada uno tenemos que tener claro cuáles son nuestras prioridades. Por que la frustración viene cuando no gestionamos nuestro tiempo de acuerdo a nuestras prioridades; cuando nuestra prioridad es «la familia» y estamos «12 horas trabajando». O cuando nuestra prioridad es «el trabajo» y estamos «esperando que nos llamen»

En la próxima entrada hablaremos de cómo tenemos que tener claro nuestros objetivos para poder establecer nuestras prioridades.

Tiene derecho a permanecer en silencio

Por supuesto que lo tienes. Eres un delincuente. Los delincuentes siempre tienen derecho a permanecer en silencio. (…) Entérate de una vez: un inspector de policía, que cobra por meterte en la cárcel, te está explicando que tienes el derecho absoluto de cerrar el pico antes de que digas una idiotez.

«Cualquier cosa que diga o escriba podrá ser usada en su contra ante un tribunal». Tío, colega, despierta de una puta vez. Que te están diciendo que hablar con un policía en una sala de interrogatorios sólo puede causarte problemas. Si pudiera beneficiarte en algo, ¿no te parece que sería lo primero que te dirían? Se pondrían delante de ti y te dirían que tienes derecho a no preocuparte por nada, porque todo lo que digas o escribas en ese condenado cubículo va a usarse en tu favor en un tribunal. No tío, lo mejor que puedes hacer es callarte. Callarte ahora mismo.

«Tiene derecho a hablar con un abogado en cualquier momento, antes de cualquier interrogatorio, antes de contestar ninguna pregunta o durante cualquier pregunta».  Y hablando de cosas útiles, ahora el mismo tío que te quiere arrestar por violar la paz y la dignidad del Estado, te dice que puedes hablar con un profesional en leyes, un abogado que se ha leído la parte que toca del Código Anotado del Estado de Maryland (…) Acepta toda la ayuda que te ofrezcan.

«Si quiere un abogado y no puede permitírselo no se le formulará ninguna pregunta y se solicitará al tribunal que le asigne un abogado de oficio.» Traducción: eres un sin techo. A los sin techo no les cobramos.

David Simon, «Homicidio. Un año en las calles de la muerte», Ed. Principal de los Libros

Todos sabéis que Dave Simon es el creador de The Wire, la serie de HBO que marca un antes y un después en la ficción policiaca moderna; como hiciera en su día «Hill Street Blues». «Homicidio» es el resultado de un año de convivencia en la Unidad de Homicidios del Departamento de Policía de Baltimore, una mirada descarnada al oficio de resolver un crimen; algo que va más allá de un trabajo por turnos, con seguro médico y vacaciones pagadas. El capítulo en el que durante 17 páginas vivisecciona la puesta en escena que acompaña el proceso de un interrogatorio policial es sencillamente sublime. Y la principal conclusión que arroja es que te aferres a tu derecho a permanecer en silencio; porque cualquier cosa que digas o escribas será usada en tu contra ante un tribunal.

mHealth: Cómo monetizar las Apps (1,5)

Sé que «me tocaba» escribir un post sobre organización y gestión del tiempo; pero no me he podido resistir a hacer una pequeña actualización sobre el tema de las Apps de #mHealth gracias al excelente post de los chicos de Game Oven en el que hablan de las cifras de su juego de éxito, Fingle.

Bien, en este post tan interesante que os he enlazado, se dan algunas cifras que van en la línea de mi anterior post sobre monetización de Apps en mHealth, que (Dios me libre de citarme a mí mismo pero) es este Vamos a ver qué cifras son esas.

Phileas Phogg and Passepartout

– Rigodón, no se cómo decirle a este chico que los caballeros no hablamos de dinero. – Es Passepartout si no le importa, Sr. Fogg (Foto de EssjayNZ)

Los datos que ofrecen sobre ingresos por publicidad son los siguientes:

  • Fingle Free revenue: €3.110,- with 132.857 downloads (since December 2012)
  • (…) Fingle Free’s average revenue was €17 / day
  • About 2.3% of Fingle Free’s downloads convert to revenue. We’ve heard that’s a good number

Bien, lo que esto significa básicamente es que con 132.857 descargas de un juego han ingresado 3.110€, lo que supone que cada descarga genera un eCPM de 0,023€ a un CTR del 2,3% Algo en la línea de lo que habíamos comentado el otro día.

Pero claro, independientemente de que chapeau! por los amigos de Game Oven, a los que desde aquí mando en perfecto castellano un abrazo cargado de admiración, vamos a ver la otra parte de la ecuación. ¿Cuál ha sido la inversión? Podemos hacernos una idea combinando este otro post.

  • Length of Development: 5 months
  • Budget: €2000,- of our own money
  • Fingle was made by 5 people of which two were full time employees of Game Oven and three with whom we set up a royalties contract.
  • The two employees at Game Oven have been paid minimum wage for over a year

Hagamos una idea de los costes de desarrollo: 5 personas 5 meses, de las cuales dos cobraban un sueldo mínimo y las otras 3 van a comisión (el post cita una cifra X cada 10,000 descargas de pago) No seré yo el que diga aquí lo que debería costar un equipo de desarrollo de aplicaciones móviles de 5 personas 5 meses formado por profesionales de Experiencia de Usuario, Diseño y Desarrollo iOS, pero seguro que cualquiera os podéis hacer una idea buscando cualquier informe de los que publica Infojobs o Hayes al respecto.

A eso, hay que añadir los costes de promoción del App. Que tampoco son explícitos, pero se cita:

  • The coolest thing we did was showing the game on national television for about three minutes, in a morning show mainly for women in their mid-life crisis
  •  Even with minimal effort, our game hit the newspapers but returned close to zero extra sales!
  • Another thing we experimented with were Facebook ads. The problem was that for each $2 unit sold on Fingle, our return from Apple would be about €1, but in order for the ad to show up for the right target audience, we had to put in about €0.70 cents
  • Promoter (paid & totally worth it)
  • a press release to all western iOS-covering websites, including a presskit. We constructed a huge list of emails and submission forms with the help of Promoter’s index of games-covering website
  • two narrative videos and one gameplay video found here, made with the help of filmmaker Gilles van Leeuwen
  • a  product specific website
  • a newsletter to all the people who subscribed on the Fingle website

Todo ese esfuerzo de Marketing es difícil de concretar en una cifra, pero parecen los clásicos de una campaña de comunicación online/offline. Si alguien puede darme una cifra orientativa, se lo agradecería.

Pero lo que no os he comentado (todavía) y es lo verdaderamente importante, es que Fingle es un juego de pago, que al cabo del tiempo ha sido complementado con una versión gratuita con publicidad (y no al revés). Los datos de la versión de pago también están publicados:

Fingle revenue: €76.920,- with 117.611 downloads

Es decir, el App se financia como aplicación de pago, y el artículo deja claro que desde el 12 de Enero que salió la versión de pago hasta Diciembre de 2012 que salió la gratuita, seguramente los costes de desarrollo ya se habían cubierto y estaban en beneficios.

Tío Gilito, Uncle Scrooge McDuck

Twisting by the Pool (Imagen de KentonNgo)

A modo de conclusión, y para que no se me malinterprete, el éxito de esta App es que se vende como churros, y se ha conseguido posicionar como un producto por el que la gente paga. Pero no se financia como App gratuita con ingresos por publicidad, porque ese modelo no se sostiene, como quería comentar en el post del otro día; y como espero que haya quedado claro.

Ahm. ¿Significa eso que las Apps de mHealth tienen que ser aplicaciones de pago? Tampoco he dicho eso, especialmente si una App está desarrollada por un organismo público, como puede ser una Consejería de Salud; en cuyo caso habrá que ver exactamente cómo Apple o Google le hacen un ingreso a un número de cuenta corriente. Entro en cortocircuito sólo de imaginarlo.

Hay otros modelos, pero ya os dije que los trataríamos en otro post. No quiero despedirme por hoy sin dos comentarios:

Comentario número 1. Estamos en un post sobre Money Talks, y aquí viene otro temazo relacionado con el vil metal

Comentario número 2. Un dato adicional; «People confessing to have had sex after playing Fingle: 479 and counting» Perdonad que os deje, pero voy a ver si me echo una partidita 😉

mHealth: Cómo monetizar las Apps (i)

Todos los meses reviso las discusiones sobre si es mejor o no hacer Apps nativas, y adivinad qué: exacto. Son discusiones que hacen técnicos para técnicos. En ninguna de esas discusiones he leído nada sobre la forma de obtener ingresos para las Apps.

Desde mi punto de vista, esa es la única cuestión a tener en cuenta a la hora de hacer un App: ¿esperas conseguir dinero con ella? Un momento, ¿he dicho la palabra dinero? No era mi intención, lo prometo, los caballeros nunca hablan de dinero.

Mr. Datta Phuge

Mr. Datta Phuge tampoco habla de dinero (Foto de OddityCentral.com)

Pero es cierto; hacer aplicaciones para el móvil es muy bonito y muy gratificante (es cierto), pero hay que desarrollarlas, y eso cuesta dinero. Lo primero que alguien debería tener claro cuando hace una aplicación para el móvil es si está haciendo una «inversión»; es decir, si espero recibir a cambio más de lo que me costó hacerla, o me conformo con cubrir costes.

Bien, los modelos de monetización de Apps están claros y son los que son. Hagamos un pequeño repaso, y veamos cuáles de ellos tienen cabida en el mundo del mHealth, porque recordemos que este artículo tiene la palabra mHealth en el título.

  • Canal de Venta. Está claro, uno puede hacer un canal de movilidad para vender sus productos que ya está vendiendo en el mundo offline. El teléfono se convierte en un complemento a la Web y a la tienda física, compro ropa o lo que sea y pago con PayPal o VISA. Los informes al respecto son fascinantes: según Forrester, en 2017 el 6,8% de las ventas online se harán desde el móvil (frente al 1% en 2011). El mensaje entonces parece claro: considera que tu canal móvil es una inversión más, igual que lo fue la Web en su día, y antes o después lo acabarás rentabilizando. ¿Qué tiene que ver la venta física con el mHealth? De momento parece que poco, así que nos olvidamos de ello.
Agencia Española del Medicamento

No compréis v1agra por Internet, que os vais a matar

  • Publicidad. Es posible hacer ingresos con la publicidad dentro de las Apps. De hecho, lo cierto es que se hace más dinero que antes. Según Flurry, entre iOS y Android se estima que se generaron más de 9 billones de US$ en 2012, de los cuales el 23% venían de la publicidad (siendo esta la fuente de ingresos que más creció respecto al año anterior). Ahora bien, ¿meterías Ads dentro de una aplicación de #mHealth?. Si te respuesta es «sí», pulsa -> aquí <-

Hagamos una breve pausa para ver cómo funciona la Publicidad Dentro de las Apps; os anticipo que la conclusión es que desde mi punto de vista un App con publicidad tiene menor valor percibido por parte del usuario, ya que la publicidad en el móvil suele ser molesta e intrusiva (que levante la mano el que quiera ver publicidad en su teléfono) y esto no compensa los ingresos que se consiguen a cambio. Ahora, lo vemos en detalle.

Hay muchas redes de publicidad en el móvil; los fabricantes de sistemas operativos móviles tienen las suyas; son AdMob de Google e iAd Network de Apple, pero hay muchas otras, como TapJoy, AppFlood , o en España MobiTargets Al final lo que un anunciante espera de una red de publicidad es llegar a cuanta más gente mejor, según sus criterios de público destino (al menor precio, claro). Y un desarrollador lo que espera es  obtener los mayores ingresos posibles. Como estamos hablando de monetizar Apps, veamos exactamente cómo va el negocio.

Cuando se entra en el modelo de ingresos por publicidad hay que tener en cuenta varios conceptos, que resumo rápidamente:

  1. Puedo cobrar porque el anuncio lo ven, en cuyo caso, se usa el concepto de CPM, o coste por mil impresiones. Como el CPM se mide por mil impresiones pero no siempre el número es redondo, hay otro parámetro que es el eCPM, o CPM efectivo.
  2. También puedo cobrar porque el anuncio genera tráfico a algún sitio (o CPC,coste por click). En general, este parámetro se mide con un indicador CTR, o click-through. Suele representarse como el % de impresiones que han generado tráfico hacia el destino (en este caso, lo normal es que sea otro App). Lo más habitual en el mundo de la publicidad móvil es combinar el modelo 1 y 2. También se usa el concepto de eCPM, básicamente una campaña de CPC combina los clicks con el tráfico, cada uno con su respectivo valor de ingresos y se ponderan.
  3. En el mundo del marketing online hay otros modelos de ingresos, como la generación de leads (CPA) en la que lo que se mide son las conversiones de usarios; pero en el mundo móvil no se estila mucho.

El CPM que generan los anuncios que colocas en tu aplicación no es un valor fijo, depende de muchos factores; principalmente de lo que los anunciantes están dispuestos a pagar según el público al que llega tu producto, y de cómo los desarrolladores han fijado los espacios publicitarios (recomendaciones a toda página, banners inferiores, etc.) De ahí que leáis alguna vez el concepto de «subastas».

Bien, empecemos a pintar el símbolo del $ por algún sitio. Por ejemplo, en el obsoleto modelo de banners lograr un CTR del 0,6% le reporta al desarrollador un eCPM que oscila 0,01$ y 0,5$.  Hay informes e informes que muestran que el CTR medio en iPhone es del 1,7% y un eCPM de 1,07$ mientras que en Android es del 1,1% y un eCPM de 0,88$. Por cierto, que el iPad es el rey del CTR, con un 2,5%

Asumamos un eCPM de 1$ que está muy bien, y supongamos que no te lo corten con una comisión la red de Ads. Pues para lograr recaudar 1.000$ hay que conseguir un bonito millón de impresiones. Covierte millones de impresiones a cientos de miles de descargas, y luego forget about it: recordadme que en otro post estudiemos cuánto va a costar lograr cientos de miles de descargas. Es la pesadilla que se muerde la cola: necesito gastar en publicidad para obtener ingresos por publicidad.

Nightmare

La Pesadilla, del Magic. Tuve una de la primera edición, ¿seré rico?

Resumiendo:

Para que una aplicación se financie con publicidad tiene que lograr cientos de miles de descargas, y un uso recurrente de la misma; y para ello hay que destinar una inversión importante en el marketing del producto. Y todo ello a cambio de ofrecer una experiencia de uso molesta para el usuario.

Moraleja: cuando veas anuncios en los que una red te promete un CPM de 30$ o incluso de 100$ recuerda que «si parece demasiado bueno para ser cierto, posiblemente no sea cierto»

De momento esta entrada se está alargando, así que habrá que continuarla otro día con otros modelos de ingresos. Los temas que tengan que ver con modelos de negocio los etiquetaré como Money Talks.

El Momento de la Verdad

Si estamos verdaderamente convencidos de orientar nuestra compañía hacia las necesidades individuales de nuestro cliente, entonces no podemos apoyarnos en manuales de proceso e instrucciones que llegan de las distantes oficinas de la Corporación. Durante esos 15 segundos de oro tenemos que dar la responsabilidad de ideas, decisiones y acciones a la gente que pertenece a SAS: empleados, asistentes de vuelo, encargados de equipaje, y todos los demás empleados de primera línea. Si tuvieran que mirar hacia estratos más altos de la organización para tomar decisiones sobre un problema concreto, entonces esos 15 segundos de oro desaparecerían sin respuesta, y habríamos perdido la oportunidad de conseguir un buen cliente.

Jan Carlzon, «El Momento de la Verdad», Ediciones Díaz de Santos