Empresas Z

Empresas Z

Derribaré las Puertas del Inframundo,
destrozaré los postigos de las puertas, y las derribaré,
y dejaré que los muertos suban para comer a los vivos
¡Y los muertos superarán en número a los vivos!

Poema de Gilgamesh, Tabla VI, Siglo XVIII Antes de Cristo

¿Habías llegado a imaginar que hace como 4.000 años que el ser humano conoce el concepto Zombie? O al menos que hay constancia escrita de ello. Eso me hace pensar que es algo inherente a nuestra naturaleza, forma parte de nuestra carga genética. Está codificado en nuestro ADN, posiblemente cuando nacemos tengamos que aprender cuatro cosas básicas: a obtener alimento, a dormir de noche, a hacer nuestras necesidades y a temer a los no-muertos.

Yo, porque soy un romántico, me siento más cómodo con la imagen clásica del Zombie. La de un cadáver animado, devorador de cerebros, que se mueve lenta pero inexorablemente. Sin prisa. Pero sin pausa. Un Zombie no tiene otra cosa mejor que hacer que perseguir a los vivos para alimentarse de ellos. Hay dos conceptos clave para entender la problemática Z: uno es el concepto del hambre. Los Zombies están permanentemente hambrientos, nunca quedan saciados. Todas las acciones de un Zombie están motivados por el ansia de devorar cerebros. El otro concepto clave es el contagio, que hace que sea estadísticamente imposible la supervivencia: es sólo una cuestión de tiempo.

De hecho, uno de los momentos clave en cualquier serie-película-novela-relato Z es aquél en el que los supervivientes se plantean si merece la pena seguir luchando o es mejor rendirse.

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Bueno vale, pero mordedme flojito, chicas (Imagen de stinkiepinkie_infinity)

Origen

La primera vez que oí hablar de Empleados Z fue en el año 2009. Parece mentira que hayan pasado 4 años, pero por aquella época estábamos empezando a sufrir los efectos de La Crisis. Muchas empresas comenzaban a asumir la necesidad de hacer ajustes, de hacer sacrificios, de recortar gastos, de concienciear que había que remar en la misma dirección, etc. Sin embargo, había empleados que preferían pasar del tema como si la cosa no fuera con ellos. Se conformaban con ir a la oficina a calentar el sitio, mientras sacaban la calculadora y hacían las cuentas de cuánto les iba a tocar en concepto de indemnización por despido. O en enterarse de si se podrían acoger a un ERE. En definitiva, se dedicaban a esperar a ver si les tocaba un pellizco y se podían pasar un par de años sabáticos.

Surgía así un perfil de empleado al que le daba igual su carrera profesional o su empleabilidad, acudía al trabajo con el piloto automático, por costumbre, perdía el compromiso y el interés por su ámbito de responsabilidad, y entraba en una espiral de apatía que podía llegar a ser contagiosa.

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Up or Out or Zombie (Imagen de bionicteaching)

Sin embargo, el problema de la zombificación no es exclusivo de las personas. También ocurre con las empresas.

El primer síntoma es que la responsabilidad se diluye en burocracias, Comités y tomas de decisión en modo asamblea. Cuando un manager deja de tomar decisiones, la empresa empieza a dejarse llevar por la incercia; para bien o para mal, liderar es tomar decisiones y sobre todo, hacerse responsable de las mismas. Sin embargo, en un Comité nadie es reponsable de nada; la responsabilidad es de un ente abstracto en el que las personas que lo forman desaparecen porque las decisiones se toman por acuerdo de la mayoría.

El proceso de zombificación de una empresa es lento. Comienza generalmente cuando un Responsable decide que está fatigado o quizá harto de tomar decisiones, y de explicarlas. Así que decide compartir esta carga creando un Comité. A priori parece una buena decisión: implicar a más personas en el proceso de toma de decisión, compartir la visión de la organización, dar visibilidad global…No os dejéis engañar, el comité es la Anti-Delegación.

  • Delegar es hacer más cosas. Y dar espacio a otras personas para que se desarrollen.
  • No Delegar significa centralizar la toma de decisión y la realización de tareas, en la creencia de que sólo uno mismo está capacitado para hacerlo (porque admitámoslo, los que me rodean son unos incompetentes que no se enteran y siempre me toca hacerlo todo a mí)
  • Pero un Comité es Anti-Delegar. No sólo se impide que las personas tomen decisiones en el ámbito de su responsabilidad, sino que se les imponen las decisiones que han tomado de manera mancomunada un equipo de personas. Personas que luego no van a estar necesariamente implicadas en la ejecución.

Es fácil rastrear el origen de la zombificación de una empresa: basta con buscar el primer mail corporativo comunicando que se ha creado un Comité del Cambio.

Contagio

Como no puede ser de otra forma, el contagio comienza desde el mismo momento en que se acepta que dentro de una empresa hay un entorno en el que nadie es responsable de la toma de decisión, ni de las consecuencias positivas o negativas de las mismas.

A partir de ahí se crea rápidamente una cultura de desapego en los managers y su función principal, que no es ni más ni menos, que el ejercicio de su responsabilidad. Obviamente, todo empleado tiene una responsabilidad sobre su trabajo por la mera existencia de su contrato; pero lo cierto es que la principal razón de ser de la gerencia y los mandos intermedios es precisamente la toma de decisiones y el ejercicio de la responsabilidad.

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Da igual el modelo matemático que utilices, al final la población humana tiende a cero (Imagen de Thierry Ehrmann)

En una Empresa Z, los managers poco a poco dejan de sentirse afectados por la toma de decisiones. La velocidad en la que este contagio se produce puede variar según el tirón que tengan las tres formas más habituales de contagio:

  • El contagio directo. Es decir, el de aquellas personas que son incluídas en un Comité. Un Comité puede ser formal o informal. Es formal cuando tiene sus propias siglas, una cuenta de correo corporativa y una frecuencia predefinida con la que se reúne. Pero también existen los Comités informales, llamados también Asambleas. Las Asambleas surgen de manera espontánea y su existencia está por lo general limitada a la toma de una decisión concreta; una vez que se produce, la Asamblea se disuelve.
  • El contagio derivado. El de aquellas personas cuyas acciones empiezan a estar regidas por un Comité del que no participan. Cuando un manager se ve privado de su responsabilidad, se convierte en un mero intermediario: puede llegar a transmitir los mensajes de la Gerencia y avisar de los riesgos del día a día (en proyectos y demás). Pero en el primer caso, se distancia del mensaje porque es lo más cómodo; y en el segundo se distancia de la solución porque la decisión la tomará otro, por tanto, él no es responsable de la misma.
  • El contagio inferido. Aquellas personas que ven que las acciones a su alrededor empiezan a estar regidas por un Comité o una Asamblea, y entonces deciden que las suyas también porque les resulta más cómodo. Es una forma malévola de contagio derivado.

Cuando comienza el Contagio, sólo la amputación de los miembros infectados puede impedir el Apocalipsis.

Apocalipsis Z

No lo olvidemos, de la misma manera que un Zombie es un no-muerto, una Empresa Z no está viva, ni ha cerrado. Está en un estado intermedio. Una Empresa Z puede seguir andando, quizá dando tumbos renqueantes. Como en toda obra Z que se precie, la fase de Contagio y el titubeo que le sigue, es la antesala de la fase de Apocalipsis. En un Apocalipsis Z el mundo se viene abajo cuando todo lo que dábamos por cierto deja de existir, y las personas se ven abocadas a luchar por la supervivencia.

Lo peor de una Empresa Z es que acaba con sus empleados. En primer lugar, les condena irremediablemente a la mediocridad. No deja de ser una espiral autodestructiva. Como todo el mundo sabe, las personas con Talento son las primeras en salir de una Empresa Z. Por tanto, el Talento global de la organización disminuye. Al crecimiento de la mediocridad global se suma el aumento de la burocracia, de forma que la Empresa se colapsa de personas que ni tienen capacidad ni ganas de tomar decisiones, que empiezan a formar parte de Comités en los que se perpetúa precisamente la falta de decisión.

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Pon a salvo tu Cerebro (Imagen de Harrattan Parhar)

Pero no es sólo que se condene a la mediocridad a los Empleados. Es que se devora a aquellas personas que consideran que hay otra manera de hacer las cosas. Una Empresa Z es profundamente cainita. Cuando reina la apatía, la mediocridad y el desapego, lo fácil es anular a las personas que destacan. Las Empresas Z se alimentan de cerebros a los que impide crecer y desarrollarse, generando una cultura gris que destruye la innovación. No sólo la destruye, a veces incluso la persigue, la acorrala y la castiga.

¿Qué hacer para sobrevivir al Apocalipsis Z? ¿Hay una cura? ¿Merece la pena luchar por ella? ¿Hay que huir a la primera ocasión que se presente? Todas esas preguntas tendrán su contestación en la Guía de Supervivencia en la Empresa Z

De Cárceles y Guarderías

Los ladrones van a la Oficina

40 horas a la semana. 160 horas al mes. 1760 horas al año. Una persona que tenga la suerte de trabajar desde los 25 hasta los 65 años pasará más de 70.000 horas de su vida en una oficina. Míralo de otra manera: si el día tiene 24 horas y trabajas de 9 a 18:30, estás la tercera parte del día en una oficina. No se a vosotros, pero lo que es a mí, si voy a pasar la tercera parte del día en un sitio espero que sea un lugar agradable donde me lo pase bien. Porque si no, sinceramente, vaya asco.

The Office

Nos pensamos que lo de llamar a un bar “La Oficina” se lo inventaron Mortadelo y Filemón (Imagen de SteveInLeighton)

El otro día describí que el ambiente de trabajo en MediaNet era un “entorno joven y dinámico“, y un compañero comentó que con el paso del tiempo “cada vez te hace menos gracia leer entorno de trabajo joven”. Así que he adelantado una entrada que tenía pendiente sobre los entornos de trabajo carcelarios para comentar por qué a mí me gusta trabajar en un ambiente “joven y dinámico”.

El entorno carcelario

No se de nadie que haya estado en el talego, pero he leído algunos libros y he visto suficientes películas como hacerme una idea de cómo es la vida en una cárcel. Y la verdad es que una cárcel puede tener muchos paralelismos con una oficina. Más de los que imaginas. Y no me refiero a lo de las duchas, que yo respeto todo lo que hacen dos o más adultos de forma consentida.

Jailhouse Rock

“Number 47 said to number 3: You’re the cutest jailbird I ever did see” <- EXACTO (Imagen de erjkprunczyk)

Muchas personas trabajan en una cárcel y no lo saben. Echa un vistazo a tu alrededor, sabrás que estás trabajando en un ambiente carcelario gracias a los siguientes síntomas:

  • Nadie quiere estar en una cárcel por su propia voluntad, la gente está allí porque no les queda más remedio.
  • En una cárcel no puedes hacer lo que quieres. Tienes que hacer lo que te toca.
  • Cada día es igual que el anterior. Tu vida es absolutamente rutinaria. Salvo que hagas el túnel por debajo de la enfermería y consigas salir.
  • Existen grupos y castas donde no es fácil entrar y de los que no se puede salir. Grupos cerrados, como “Nuestra Familia”, “La Hermandad Aria”, “Los de Sistemas” o “Los de Redes”. La rivalidad entre estos grupos puede desembocar en apuñalamientos en el patio, o cosas peores, como el boicoteo sistemático de proyectos e iniciativas.
  • Hay guardianes que supervisan el trabajo de los reclusos, y ejercen de árbitros inmisericordes, auténticos dueños de la razón, del bien y del mal.

Pero si hay una característica definitiva de los ambientes de trabajo carcelarios es el concepto de “favores“. Efectivamente, en el talego tu vida es más sencilla si le haces un favor a alguien. Por ejemplo, puedes conseguir un trabajo en la biblioteca si le das a alguien cigarrillos; o puedes conseguir un retrete con tapa si le haces a alguien un pincho con la patilla de tus gafas; o puedes conseguir una ampliación de memoria o que te cambien el PC si eres amigo del que hace los pedidos.

Yo personalmente odio las organizaciones en la que los procesos funcionan o dejan de funcionar según lo bien que le caigas a la persona que los realiza. No sólo porque no sea efectivo, eficaz o sea injusto; es que dotar a las personas de esa capacidad me parece un síntoma inequívoco de que la empresa no está pensando en grande.

El entorno de la guardería

Cada vez que oigo a alguien en un ambiente teóricamente profesional decir la frase “el que no llora no mama” me subo por las paredes. Os juro que me dan taquicardias. Se me hincha la vena del cuello. Supongo que si la sigo oyendo de aquí a un par de años me pondré verde y me arrancaré la ropa, como Hulk.

Llorones

Ahí les tenéis, tranquilitos esperando a su revisión anual (Imagen de Herkie)

Si para que un profesional arregle un problema, el que sea: un cambio de proyecto; que le mejoren el equipo; que le suban el sueldo; que le den más responsabilidad; me da lo mismo, si alguien tiene que llorar, patalear, cagarse encima y montar el número para que le atiendan, entonces estás trabajando en una guardería. No se cómo decirte que si tienes más de 3 años no deberías estar en una guardería.

Como profesional, no te interesa, la verdad. Tienes que exponer tus necesidades, obviamente. Tienes que usar los canales que tengas a tu disposición para trasladar el mensaje de que tienes una demanda que necesita ser atentida. Exponerla de manera racional, clara y concisa. A ser posible, atendiendo a factores objetivos, contrastables y medibles. Y una vez expuesta, tienes que esperar la respuesta de la empresa y actuar en consecuencia. Creo que esa es la forma en la que los adultos tratan estas cosas.

No confío en las empresas en las que para que solucionen tus problemas tienes que presentar una carta de baja. Es un modelo de gestión reactivo, en el que si no te quejas no existes, en el que sólo arreglo tu problema si pone en peligro los intereses de la empresa. Porque casualmente hay personas adultas que hace muchos años salieron de la guardería. Y no quieren tener que llorar y patalear para que les escuchen: directamente se van a otro sitio. Efectivamente, el ambiente de trabajo de la guardería, donde “el que no llora no mama” favorece los desequilibrios, las injusticias, y sobre todo, favorece la fuga de talento.

El Ambiente Joven y Dinámico

¿Qué es para mí un ambiente de trabajo Joven y Dinámico? Desde luego no tiene que ver con que las personas tengan de media 28 años, lleven la camisa por fuera y salgan de cañas los jueves. Menuda chorrada. Sobre todo porque con la edad, uno acaba por meterse la camisa por dentro y querer irse corriendo a casa a estar con la familia.

Cool Office

No es sólo una cuestión de imagen, es una cuestión de confort (Imagen de chrisjagers)

Para mí un ambiente de trabajo Joven y Dinámico es aquél en el que:

  • Las personas están allí porque quieren. Porque han elegido hacerlo. Y por eso hay un compromiso, tanto de los trabajadores con sus tareas, como de la empresa con sus trabajadores.
  • Existe la iniciativa, se pueden exponer abiertamente las ideas y sobre todo, te puede tocar tirar de ellas porque resulta que son positivas y alguien tiene que hacerlas.
  • Se favorece el aprendizaje, nadie ha tocado su techo de conocimiento. Hay un espíritu constante de probar nuevas posibilidades, nuevas tecnologías, nuevas formas de trabajar o de resolver problemas. Las cosas son así porque nadie ha encontrado todavía una forma mejor de hacerlo.
  • Hay camaradería, cualquier persona deja lo que está haciendo por ayudar a un compañero que tienen un problema.
  • Existe el crecimiento personal/profesional. Personalmente creo que el ser humano se diferencia de los animales principalmente porque tiene una necesidad intrínseca de resolver desafíos que ponen a prueba su capacidad.

Por otra parte, es sencillo definir un ambiente Joven y Dinámico por contraposición a un ambiente Gris. En un ambiente Gris la burocracia mata la iniciativa y la innovación, las personas se centran exclusivamente en sus propios problemas, las cosas son así porque siempre lo han sido, no hay oportunidad para el desarrollo personal / profesional, etc.

Total. Que yo no se a vosotros, pero a mí me gusta trabajar en un ambiente Joven y Dinámico. Por su puesto, cada persona tiene su propia percepción del ambiente en el que trabaja. ¿Estás en el talego? Pues entonces más te vale que intentes escapar. ¿Trabajas en una guardería? Asegúrate de llevar dodotis y polvos de talco. ¿Cuál es tu ambiente de trabajo?